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Amistoso en EEUU: Argentina no pudo con Ecuador

Yatasto

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Sin Messi ni Argüero, los defectos de la Selección quedaron más al desnudo que nunca. Aunque pudo haberlo ganado sobre el final con el tiro de Maxi, Ecuador mostró superioridad en juego y funcionamiento y una derrota hubiese sido justa. Argentina es un equipo terrenal, normalito, sin Messi. Más si no juega el mejor del mundo y también queda afuera de los once el Kun Agüero. Las deficiencias de funcionamiento del equipo, entonces, no quedan maquilladas por los arranques del talento explosivo de ellos. Suele pasar. Aunque se potenció -y es preocupante- en esta prueba que proyecta más al Mundial que a un resultado en sí. El 0 a 0, de hecho, oculta en la primera mirada la noche oscura de la Selección.

Si bien por las características de los jugadores la Selección no suele tener mucha posesión, porque en los buenos días ataca de un modo más electrizante, esta vez no tuvo ni siquiera la pelota. No lastimó arriba más allá del tiro en el palo de Maxi Rodríguez sobre el final y, como suele suceder, sufrió muchísimo atrás. Más porque Ecuador, con esos buenos puntas que son Montero y Valencia, ensancharon la cancha, buscaron inteligentemente el uno contra uno y les complicaron el debut a Roncaglia y a Orban. El mismo Montero, figura, que en las Eliminatorias había complicado a Peruzzi más que Neymar. O sea, ningún lateral se siente cómodo. Tampoco Zabaleta y Rojo garantizan seguridad en la zona. Sí elevan la consideración cuando no aparecen competidores. Aunque sería injusto medir a futbolistas por un solo partido y con un rendimiento general malo de todo el equipo. Sólo Di María sacó un 6 en su registro personal.

El sufrimiento, como suele decir Sabella y reafirmar el cada vez más táctico Mascherano, es parte del conjunto. Porque juega con tres 9 que son bien 9, que esperan que el equipo los asista y no piensan tanto en comer los talones de la salida rival. Pero esta vez hubo un solo centrodelantero y la falencia se repetió. El equipo por largos ratos quedó ancho. La pelota volvía rápido porque ni la aguantaban ni lastimaban Lavezzi-Higuaín-Ricky Alvarez ni podía romper cambiando de perfil Di María (aunque fue el que más molestó con sus tiros enganchando hacia adentro en el área). Y en el retroceso todo se profundizaba. Mascherano trató de presionar varias veces, pero Banega quedaba a mitad de camino entre no ayudar a marcar y no acercarse a jugar. Con Ecuador rápido para salir, Sabella empezó a padecer el partido.
No terminó de ayudar flexibilizar el esquema con los mismos nombres, pasar del 4-3-3 inicial al 4-2-2 cuando se hacía más oscura la noche. Pudo haber perdido y hubiera estado bien. Pudo haber ganado sobre el final, cuando Ecuador se quedó y el tiro en el palo fue de Argentina, aunque no hubiera estado bien. Aunque el problema real, para atender, es que Argentina jugó mal. (Marcelo Sottile / Olé)