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Boca goleó a Arsenal 4 a 2 en la Bombonera

La Bombonera  celebró el 4-2 de Boca sobre el Arsenal de Martín Palermo Todos gritaron el gol de Román, que de penal marcó el segundo del equipo de Bianchi, que ya hila cinco partidos sin perder. Antes del mimuto de juego, Erbes abrió la cuenta para el local. Pero no mucho luego empataba el juego Echeverría. Cuando se moría la primera etapa, gritó Roman, luego de cambiar penal por gol. Y en la segunda etapa estiró la ventaja Colazo y, con otro penal, Gigliotti celebró el cuarto. En el epílogo Furch volvió a descontar para el equipo de Sarandí.

Antes del juego se abrazaron todos. La Bombonera cantó por ellos. Además del clásico “Riquelme, Riquelme” que habitualmente baja de las tribunas también hubo ovaciones para el DT de Arsenal, Martín Palermo, que se sentó en el banco de suplentes visitante junto a sus ayudantes, los también vitoreados Roberto Abbondanzieri y Rolando Schiavi, todos ex Boca que supieron dar vueltas olímpicas.

Cuando las ovaciones aún resonaban, antes el minuto de juego, Boca ya conseguía ponerse en ventaja. Gigliotti presionó bien arriba. Se hizo de la pelota y asistió a Erbes, que definió con categoría por arriba de la salida del arquero Limia, que quedó con una de sus rodillas clavada en el pasto. Pero este Boca es irregular y pese a que hace cuatro partidos que no es derrotado, juego a juego lo demuestra. Y ante Arsenal no fue la excepción. A los 15, tras un tiro de esquina, y una serie de rebotes, la pelota le quedó a Echeverría, que con un fortísimo remate cruzado marcó el 1-1.

Reaccionó rápido el equipo de Bianchi. Y a los 17, de no ser por el arquero Limia, pudo volver a sacar ventaja luego de un centro de Colazo, de que Erbes luche la pelota con el 1 y del cabezazo de Martínez que fue finalmente contenido. Luego, muy bien habilitado por Riquelme, Grana soltó un derechazo cruzado que salió pegado al poste derecho. Se moría el primer tiempo cuando Riquelme pateó un tiro de esquina desde la derecha. En el primer palo, la pelota impactó en la mano de Marcone y el árbitro Trucco sancionó penal sin dudar, pese a las protestas de los hombres de Palermo. Quien tampoco dudó fue Román, que con el borde interno de su botín derecho acomodó la pelota arriba, al medio del arco de Campestrini.

En la segunda etapa, Colazo aprovechó un rebote en Campestrini tras un muy buen desborde sobre la izquierda de Insúa y, de cabeza, puso el 3-1. Daba la sensación de partido controlado ya. Tanto, que Bianchi mandó a la cancha a Acosta por su capitán y emblema. “Riquelme no se va”, fue el canto atronador que el hincha de Boca hizo sonar. Clarísimo era el mensaje para el presidente Daniel Angelici, que dilata la decisión de renovarle o no el contrato al ídolo, que expira en junio.

Quedó tiempo para que Gigliotti ponga el cuarto con otro penal, luego de que Acosta sea derribado sobre la izquierda. Y, sobre el final, para que Furch aprovechara un quedo de Orion y Forlín para poner la chapa final 4-2.

Boca redondeó un buen partido, una actuación regular. De esas que si hubiera tenido más, seguramente le hubiera alcanzado para pelear este torneo Final que, a falta de tres partidos para que culmine, lo encuentra lejos de los que sí pelean.

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