Inicio » Deportes » Boca Juniors: “Las palabras de Ledesma fueron desafortunadas”
El vestuario de Boca siempre complicado. Foto: La relación distante de Palermo con Riquelme. Yatasto

Boca Juniors: “Las palabras de Ledesma fueron desafortunadas”

El presidente de Boca, Daniel Angelici, se juntó cerca de media hora con el plantel en Casa Amarilla para charlar varios temas, entre ellos la interna que se hizo pública y explotó la semana pasada. El presidente se fue sin hacer declaraciones.
Lo eligieron los socios y él debe responder por ellos, por todo el club. Daniel Angelici no apareció luego del comunicado que dio Riquelme, junto a Bianchi, en donde se pedía que le lleven al hotel las pruebas de los famosos mensajitos y se advertía que no iban a hablar más con la prensa. Pero el presidente, luego de que un triunfo calme un poco las aguas, apareció por Casa Amarilla y se reunió con todo el plantel puertas adentro. Fue una charla de casi media hora en el salón comedor y el Tano se fue sin hacer declaraciones. Ya habló.

Angelici llegó al club junto a César Martucci y ambos se reunieron con Riquelme, Orión, Ledesma y compañía. Todos juntos, cara a cara, para empezar a buscarle la vuelta a una interna que los destruye por dentro. Fue el primer contacto luego de la conferencia de Román, porque aquél día, el presidente estuvo en el club pero se fue antes del unipersonal del capitán. Daniel busca limar asperezas y, si no lo logra, al menos que quede todo puertas adentro. No como el Ledesma-Orión gate.
El que sí habló fue Martucci. “Las palabras de Ledesma fueron desafortunadas. No fueron destinadas a ningún compañero en particular. Está saldado el tema. Siempre decimos que algunas cuestiones se resuelven de las puertas del club para adentro. En este caso, la cosa fue conversada y fue establecido un criterio. Todos los protagonistas tenemos en claro de qué forma y cómo actuar ahora. En el futuro no se vivirán situaciones como esta. Hoy se dio la charla y fue contundente como para que todos entendamos cuál es la forma de seguir”, comentó el encargado del fútbol profesional.
Como pasó todo lo que pasó
Todo comenzó cuando uno de los referentes del plantel, Pablo Ledesma, salió a brindar una conferencia de prensa que terminó siendo explosiva. Ledesma había anunciado que en el plantel xeneize había un “alcahuete” que ventilaba la intimidad del vestuario, dejando entrever que se trataba de Orión.
El mediocampista (con previo conocimiento de Carlos Bianchi acerca de lo que iba a suceder) se sentó en la sala y apuntó directamente contra el periodismo por considerar que alguien estaba filtrando información de lo que sucedía entre el plantel. “Riquelme estuvo ocho meses sin jugar con Falcioni, con Rivero tomo mate hace dos años todos los días y me cambio al lado suyo y sé que la idea de Falcioni no era de sus preferidas pero lo respetaba como profesional”, fueron las palabras que lanzó Ledesma, señalando así (sin nombrarlo) a Agustín Orión como el responsable. El arquero se enteró de esto apenas bajó del avión que lo trajo de regreso de Bucarest, donde se encontraba junto a Fernando Gago por haber sido convocados a la Selección, y enseguida quiso ir a buscar al mediocampista para descargar toda su furia. Sin embargo, su entorno logró calmarlo a tiempo y lo convencieron de que aclarara la situación en el entrenamiento que estaba pactado para este viernes desde las 17 en el Complejo Pedro Pompilio.
Hasta allí fue el arquero con una hora y media de antelación a la pactada por el cuerpo técnico. Aún con un gran enojo encima, el arquero estuvo sentado en su vehículo a la espera de que Ledesma hiciera su arribo al predio. Una vez que esto ocurrió, el ex Estudiantes lo habría interceptado violentamente y, según fuertes rumores, hubo golpes de puño, hasta que otros jugadores lograron separarlos.
A todo esto, Riquelme sostuvo un tenso diálogo con Orión durante 10 minutos en medio del campo de entrenamiento. Una vez que finalizado el mismo, ambos retornaron al vestuario y allí hubo una reunión con todo el plantel que duró cerca de una hora (sin la presencia de ningún integrante del cuerpo técnico, que siempre permaneció encerrado en otro lugar).
Fue recién una hora más tarde de lo que estaba previsto, a los 18, cuando finalmente todos los futbolistas lograron calmar las turbulencias y salieron a preparar el encuentro con Racing.
Boca y un vestuario con antecedentes
Halcones-Palomas. Dos grupos divididos. Una de los enfrentamientos más recordados en el vestuario de Boca fue el conocido Halcones (Alberto Márcico, Carlos Tapia, Sergio Saturno y Sergio Martínez, entre otros) vs. Palomas (Carlos Fernando Navarro Montoya, Juan Simón, Alejandro Giuntini y Diego Soñora), en 1993, con Oscar Tabárez como DT.
El cabaret. La famosa frase de Latorre. Abril de 1998. Néstor Fabbri criticó: “No corremos parejo”. Claudio Caniggia disparó: “Hay jugadores que quieren hacer el gol de su vida. Que se dediquen al baby-fútbol”. ¿El destinatario? Diego Latorre, que replicó: “Me parece un poquito fuera de lugar ventilar estos problemas. Parece un cabaret”.
Bianchi-Macri. La recordada conferencia.En el segundo semestre de 2001, Bianchi confirmó que no iba a continuar en Boca una vez finalizado su contrato a fin de ese año; para entonces, la relación con Macri y con algunos dirigentes, era muy mala. En la conferencia de prensa del 23 de septiembre de 2001, después que Boca le ganó 6-1 a Lanús. Macri irrumpió en la sala y le exigió a Bianchi que explicara porqué no iba a seguir. El Virrey abandonó la conferencia y dejó solo al presidente.
Riquelme-Palermo.Ídolos enfrentados. El 30 de abril de 2009 Martín Palermo hizo su gol 200 para Boca tras un pase de Juan Román Riquelme. El festejo fue por separado, en el momento más caliente de la pelea entre ambos.
Riquelme-Falcioni.Relación tirante. Desde su llegada a Boca, en enero de 2011, el DT tuvo un trato distante con el “10”. “La otra vez me hizo correr como un bol… y al final no jugué”, se quejó Riquelme. En marzo de 2012, tras un empate en Venezuela, Falcioni se enojó con Cvitanich por entender que seguía indicaciones de Riquelme en lugar de hacerle caso a él, hasta que el resto de los jugadores le dijo que estaba equivocado. Eso dinamitó la confianza del grupo hacia el DT.

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*