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Cristina volvió a Casa Rosada y tomó juramento a Capitanich, Kicillof y Casamiquela

Yatasto

Foto Telam. Yatasto

La jefa de Estado llegó a la Casa Rosada poco antes de las 19 para encabezar el acto y al terminar con los juramentos se asomó a cada uno de los balcones internos de la Casa Rosada para saludar a los cientos de militantes que se acercaron hasta allí para verla por primera vez tras su regreso a la actividad política después de la operación que la obligó a más de un mes de reposo. En el Salón Blanco de la casa de gobierno, colmado por gobernadores, legisladores y dirigentes políticos, minutos después de las 19 la mandataria encabezó la ceremonia que comenzó con la jura del gobernador en uso de licencia del Chaco, Capitanich.

Tras el “sí juro” del chaqueño, fue el turno de Kicillof y finalmente el de Casamiquela. Los cambios en el Gabinete de la Presidenta habían sido anunciados el lunes por el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, también en Casa Rosada. El anuncio fue realizado en el mismo día del regreso oficial de Cristina, tras reponerse de la intervención quirúrgica a la que fue sometida el 8 de octubre pasado. Capitanich, quien solicitó licencia en la gobernación, fue senador nacional y también jefe de Gabinete en la presidencia de Eduardo Duhalde, y reemplazará a Juan Manuel Abal Medina. Kicillof, quien reemplaza a Hernán Lorenzino, se venía desempeñando como secretario de Política Económica, cargo al que llegó luego de ser subgerente de Aerolíneas Argentinas a partir de la renacionalización de la aerolínea de bandera. A la vez, como ministro de Agricultura asumió Carlos Casamiquela -en lugar de Néstor Yahuar-, quien venía revistando como actual presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), organismo al que ingresó en 1974. Tras tomar juramento a los flamantes ministros la jefa de Estado se dirigió al balcón interno de la Casa Rosada que da al Patio de las Palmeras, donde cientos de militantes la recibieron al grito de “Cristina, Cristina, Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación”.

Emocionada, la jefa de Estado escuchó los cánticos hasta que tomó el micrófono que estaba allí dispuesto y les dedicó un mensaje con el eje puesto en el día de la Soberanía Nacional. “Hemos vuelto a enamorar a muchísimos jóvenes que se han vuelto a acercar a la política. Este mundo globalizado tiene que ver con la pérdida de las utopías. Cuando las sociedades creen que es imposible crecer, terminan siendo capturadas por las peores cosas y los que tienen recursos también son atrapados por estas cosas”, les dijo la mandataria en un pasaje de su discurso que duró 22 minutos.

Al terminar su primer discurso de la tarde, la presidenta se dirigió a otros de patios internos de la Casa Rosada donde volvió a recibir el calor de los militantes. A ellos también les habló -con un discurso breve- y les destacó que los extrañó mucho durante su reposo. Al término de su segunda y última intervención de la jornada, la jefa de Estado continuó su recorrido por los distintos salones de la Casa Rosada donde saludó a empleados, militantes y funcionarios.