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Empieza a desalentarse el uso de tarjeta en el exterior

Yatasto

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Es por efecto de la  disposición de la AFIP de  subir el recargo al 35% a  los gastos con plásticos  fuera del país. El Central quiere  economizar dólares y así  evitar hacer tantas  maniobras financieras  para cuidar las reservas. Los gastos con tarjeta de titulares que viajaron al exterior, ya no tienen interés. Hay una serie de pasajeros que ya no las usarán porque se encareció su utilización. Ya pasaron unas semanas desde que la AFIP subiera el recargo al 35% a los gastos con plásticos fuera del país. El objetivo oficial era arrimar al llamado dólar tarjeta (oficial más el gravamen, ahora en $8,71), con el blue, que se ubica en $9,70.

Con esta fórmula nueva de regular y gravar el gasto de los argentinos en el extranjero, el Central busca de economizar dólares y así no tiene que hacer tantas maniobras financieras para cuidar las reservas. Este “plan de acercamiento” entre el dólar turista y el oficial tiene su razón de ser. Y es que quienes viajan no sientan que hacen negocio “reventando” sus plásticos, al poder acceder a un tipo de cambio muy por debajo del paralelo.

Ahora, esta distancia es de tan sólo $1 (11%), lo que marca el nivel más bajo del año. Cabe recordar que en mayo, por ejemplo, esa diferencia llegó a ser del 70%. En principio, este encarecimiento en el dólar tarjeta comienza a darle algunos réditos al Gobierno, en cuanto a la mayor moderación que muestran algunos argentinos al utilizar este medio de pago en el exterior, que luego se traduce en salida de dólares del Banco Central.

En las primeras dos semanas de diciembre, la demanda de divisas por parte de los bancos para cubrir esos gastos tuvo una caída del 17%. Así, el promedio para los primeros 10 días hábiles pasó de US$ 483 millones en noviembre a US$ 400 millones en diciembre. Además, los US$ 349 millones que registró el Banco Central de stock de consumos con tarjeta el último día de la segunda semana de este mes arrojaría un descenso de US$ 134 millones, por lo que diciembre podría cerrar el año con un recorte superior a los US$ 200 millones. De la mano de los más de 6 millones de argentinos que cada año deciden cruzar la frontera, los plásticos se convirtieron en sus grandes aliados.

El cepo inexorable

Desde la instauración del cepo al dólar y frente a los escasos billetes verdes que desde hace dos años viene entregando “cash” la AFIP, las tarjetas fueron y continúan siendo el sostén por excelencia de este auge de turismo internacional. Al trazar una radiografía de los gastos, se observa que, de los US$ 10.000 millones que se gastarán este año bajo este concepto, apenas un 30% corresponderá a ítems puramente “turísticos”, como pasajes, paquetes, alquiler de autos u hoteles. El grueso, en cambio, se explicará por “extras”, tales como gastos en restaurantes y en esparcimiento, así como compras de ropa o de tecnología, ya sea en el exterior como a través de portales de internet de sitios de China o Estados Unidos.

Esta fuerte sangría de dólares, que este año dejará un déficit de entre US$ 7.000 millones a US$ 8.000 millones -equiparable al que generará la energía- fue la que disparó nuevos controles oficiales. En las últimas semanas el Gobierno comenzó a “entorpecer” el ingreso de mercadería comprada por particulares a través de portales de venta on-line, con la incorporación de nuevas trabas burocráticas. En estos últimos días se multiplicó la cantidad de argentinos que, fuera del país, se están encontrando con rechazos a la hora de pagar una cena, un servicio o un producto en un shopping con plásticos en regla y que disponen del saldo suficiente para la transacción. “Creció con fuerza el número de operaciones rechazadas en los lugares de destino”, aseguró días atrás Rubén Sánchez, director de una cadena de agencias de turismo. Esta situación está generando más de un problema y momentos incómodos para los titulares de estos medios de pago.

Un doble costo

Basta recordar que el Banco Central estableció que, para poder cancelar el pago de los consumos en dólares realizados con tarjeta de crédito, primero se debe saldar la columna de los pesos. De este modo, quien estaba habituado a pagar un monto por debajo del total de su resumen no podrá cancelar su “columna”” en dólares, lo cual trae aparejado un doble costo: por un lado, el incremento del tipo de cambio oficial -que es la base de cálculo para liquidar dicho monto- y, en segundo lugar, el costo de financiarlo, con tasas que rondan el 18% anual.

Una costumbre argentina

La “plástico-dependencia” ha resultado una costumbre argentina. La clase media, sobre todo, se financia en el exterior con tarjetas. Cabe destacar que los plásticos estuvieron bajo la lupa del Gobierno desde el primer día desde que se instaurara el cepo al dólar. De hecho, los saldos por compras en moneda extranjera, en estos dos años, se dispararon más de un 150%. De cara a este verano en los últimos meses crecieron exponencialmente los pedidos de nuevas tarjetas o de extensiones, así como también las solicitudes de ampliación de los límites de gastos.

En la actualidad, equivalen a dos o tres ingresos mensuales de sus titulares, si bien algunas entidades pueden llevarlos hasta cuatro. Otro de los inconvenientes observados es el retiro de dinero a través de cajeros automáticos al tipo de cambio oficial más el recargo del 35%. Cabe destacar que, en la actualidad, el tope de extracciones es de US$ 800 por mes en países no limítrofes.

Sánchez destacó que lo que rige es la “aleatoriedad”: “Hay turistas que no tienen ningún tipo de problema pero hay otros que sí están registrando muchas más dificultades que de costumbre”, se escucha decir a los fiscalizadores de la AFIP. A los inconvenientes que surgieron con los plásticos en las últimas semanas, se suman las recientes medidas oficiales tendientes a desalentar la salida de dólares por viajes al exterior. Así las cosas, el mes pasado el Gobierno avanzó con una medida que no hace más que complicar el escenario “post viaje”.