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General Motors ofrece un ajuste sin suspensiones

La crisis del sector automotor se extiende a más firmas. Ayer directivos de la compañía General Motors le plantearon al gremio Smata reducir la jornada laboral y los niveles salariales para hacer frente a la caída del 40 por ciento de las ventas a Brasil de la terminal que la compañía posee en la localidad santafesina de Alvear, pero el sindicato rechazó la iniciativa. Desde la organización gremial que encabeza Ricardo Pignanelli se indicó que “todo se manejará dentro del convenio” para el sector, en tanto que confirmaron que la negociación continuará el próximo martes.
Según la prensa santafesina, la actividad en la planta era normal aunque el impacto de la caída de las ventas a Brasil se sintió fuerte en la compañía ya que del total de la producción, el 90 por ciento se exporta al vecino país.
La planta de Alvear ocupa a alrededor de tres mil personas que trabajan actualmente con dos turnos -hasta el momento no se han aplicado suspensiones, según se informó-. “La empresa vino a conversar con los trabajadores para plantearnos la caída de las órdenes de compra desde Brasil, pero nosotros no nos salimos del cauce y vamos a manejar todo dentro del convenio para ir sobrellevando la situación”, dijo Antonio Milici, secretario adjunto del gremio. El gremialista explicó que la intención de la multinacional era comenzar lo más rápido posible “con acciones concretas”, pero desde Smata contestaron que todavía queda “un banco de horas por cumplir” que tiene resto para cuatro días más.
“Tenemos que seguir hablando para ver cómo manejar la situación, por ahora quedó todo en stand by”, agregó Milici. El sindicalista explicó: “La industria ha caído, lo sabemos y hay que plantear alternativas, está claro que el escenario es mucho más complicado que antes”. Milici dijo que mientras que en el primer semestre del año pasado la fábrica elaboraba 34 vehículos por hora, en la segunda parte de 2013 esa cifra bajó a 29, “la misma cantidad que se produce ahora”.
Reactivación en julio
El titular nacional del Smata, Ricardo Pignanelli, se mostró confiado en que el mercado empezará a reaccionar en julio.
“El mercado cayó pero no tanto, porque si bien en febrero estábamos en 48 mil unidades, en marzo resultó que anduvimos en los 50 mil”, dijo.
En efecto, los empleos en las automotrices y fábricas de autopartes estarían asegurados hasta el 30 de junio próximo según estimaciones empresariales y sindicales, y para esa fecha esperan que empiece a remontar la demanda y se reactive la producción con el fin de evitar una ola de despidos que se desconoce dónde podría acabar.
Consultado sobre las 12.000 suspensiones que ya se aplican en el sector, el gremialista reconoció que se vienen cerrando acuerdos para evitar despidos. Así, los operarios son suspendidos con el 70 por ciento del salario en el bolsillo. En ese contexto se enmarca la propuesta de General Motors, aunque aún no logró el acuerdo del gremio.
Las autopartistas
Según expresaron empresarios del sector, la situación más complicada la viven las fábricas de autopartes, donde la primera variable de ajuste son los puestos de empleo debido a que el sector jamás pudo fortalecerse y no depende siquiera sólo de sus propias inversiones.
Ocurre que las autopartistas de aquí viven a cuenta en un ciento por ciento de las decisiones que los directorios de las automotrices toman sentados a la mesa en las casas matrices de cada compañía, ubicadas todas en el exterior.
América Latina se insertó hace una década en el movimiento global de incremento de la producción de vehículos gracias a emergentes como Brasil, México y Argentina en detrimento de los países productores tradicionales cuyos gobiernos lo advirtieron y pusieron a rodar su fuerte poder de lobby sobre las automotrices.
Las reglas del comercio actual entonces indican que un modelo de auto es lanzado para sobrevivir entre cinco y siete años y luego es modificado completamente o reemplazado por otro que cambia los parámetros de las autopiezas.
El auto es lanzado al mercado y a los empresarios autopartistas locales les lleva hasta tres años obtener la homologación como fabricante de una pieza, conseguir el crédito para invertir, montar la cinta de fabricación precisa y capacitar a los trabajadores. Esto reduce drásticamente la ecuación económica de estas firmas.
El panorama del sector automotor
Son las suspensiones que se aplicaron en el sector de las automotrices y de las fábricas de autopartes. En algunos casos se redujeron los días de trabajo en la semana, mientras que en otros se eliminaron turnos laborales.
Este tipo de ajuste se aplicó en: la planta de General Pacheco de Volkswagen; la fábrica Peugeot en Villa Bosch, en el Gran Buenos Aires; la fábrica de Fiat en la provincia de Córdoba; la planta de camiones de Iveco; la fábrica de Renault; y las autopartistas como Gestamp, Rieter y Magna.
Dos estimaciones se conocieron esta semana sobre la caída de la venta de autos.
Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), las ventas de vehículos cero kilómetros cayeron un 35 por ciento en abril respecto del mismo mes del año pasado.
En cambio, la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) fijó la caída en un 40% y señaló que la producción de autos cero kilómetros también disminuyó un 21,6 por ciento.
El patentamiento de motos registró en abril una caída del 45% respecto a igual mes de 2013, al comercializarse poco más de 34 mil unidades, informó la Asociación Argentina de Motovehículos (Mottos). Según la entidad, durante el mes pasado se patentaron 34.532 motovehículos, muy lejos de los 63.480 rodados patentados en abril de 2013. Así, el primer cuatrimestre del año finalizó con un total de 189.587 motovehículos patentados, cifra que reflejó un descenso del 25% en la comparación contra igual período de 2013.
Argentina y Brasil vuelven a negociar
La Argentina y Brasil retomarán la semana próxima las negociaciones por un acuerdo de integración automotriz, en medio de la preocupación en ese sector fabril argentino por la caída de las ventas al vecino país.
El jueves pasado, ambos países concluyeron las reuniones técnicas, en tanto que se prevé que las tratativas continúen en los próximos días.
El Ministerio de Economía destacó que en los contactos recientes se buscó “avanzar en una agenda común de trabajo que permita fortalecer la integración productiva y recuperar los volúmenes comerciales del sector”. Los representantes del sector oficial y privado de la industria automotriz de ambos países se “comprometieron a acelerar las negociaciones para plantear un nuevo Protocolo Automotriz, cuyos lineamientos irán más allá de las cuestiones de comercio bilateral”, según el comunicado de economía. Los dos países se plantean “alcanzar una política industrial común” para el complejo automotriz, y para ello se consideraron “objetivos específicos referidos al segmento de las empresas terminales como también al de los autopartistas” señaló el comunicado oficial.
A su vez, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, Mauro Borges adelantó que ambos países prorrogarán por un año un acuerdo bilateral para avanzar en un convenio definitivo.
Cuando hablamos de sueldos hay que ser responsables, por FEDERICO STURZENEGGERdiputado nacional por el PRO
Intentar solucionar problemas creando más problemas es el espectáculo que nos ofrece el kirchnerismo permanentemente. Y en el medio, la gente.
La semana próxima trataremos en la Cámara de Diputados el proyecto presentado por el Gobierno para reducir aportes patronales, con el supuesto fin de promocionar el empleo.
Pero como siempre ocurre con el Gobierno, el objetivo que se dice no es el que se pretende. Una vez más, el relato no coincide con la realidad. La reducción de aportes que sugiere el Gobierno no tendrá mayor impacto.
Como veremos está limitado a un universo muy pequeño y fuera de ese universo es transitorio. En realidad, lo que el Gobierno verdaderamente quiere es crear nuevos mecanismos de control sobre las empresas. Claro, el control es lo que el kirchnerismo busca acrecentar desde el primer día. En esos controles, en generar una instancia de intervención política que sirve para condicionar, atacar o lastimar, es de lo que se trata el .modus operandi. del gobierno. El proyecto del Poder Ejecutivo propone desgravar los aportes según el tamaño de la empresa (menos de 5 empleados). Así que el trabajador será discriminado si su empleador tuvo la osadía de ser exitoso y crecer. Lo llamativo es la propuesta para empresas de entre 5 y 80 empleados. La desgravación será solo para los aumentos de personal y transitoria en el tiempo. ¿Transitoria hasta cuándo? Sí, adivinó: hasta que la Presidenta entregue el Gobierno a su sucesor. Como si la pluma los hubiese delatado. Gobiernan para las elecciones, no para la gente.

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