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Gimnasia cayó en Río Negro

Gimnasia y Tiro, con mayoría de pibes de sus divisiones inferiores y una formación netamente alternativa, no pudo detener la enjundia del duro Cipolletti en su estadio del sur del país y sucumbió por 1 a 0, con el gol tempranero de su capitán Oscar Negri, a los 16′ de la primera etapa.
Los juveniles y relevos del albo hicieron lo que pudieron, aguantaron los embates y hasta manejaron las acciones por momentos, en especial en el complemento, y terminaron siendo una digna medida ante los rionegrinos, que salieron a llevarse por delante al equipo salteño de entrada, pero que se encontraron con un equipo que, pese a las limitaciones y la inexperiencia, mostró en el campo templanza, solvencia defensiva y, en especial, una magnífica actuación de su arquero suplente, Marcos Mamaní. El “uno” catamarqueño salvó los embates y contuvo al menos cinco situaciones de gol de los patagónicos, mostrando una gran actuación y diciéndole al DT Salvador Ragusa “aquí estoy” para lo que viene (Martín Perelman aún tiene cuatro amarillas y está con riesgo de quedarse afuera por suspensión), pese a su inexperiencia en la divisional.
Pese a la situación de -hasta ayer- no haber salvado plenamente la categoría y al hecho de estar peleando la clasificación a los play offs, el DT Ragusa prefirió priorizar el descanso de sus jugadores para los partidos que vienen (alrededor de 35 horas en micro tuvo que recorrer el grupo de juveniles para arribar a Cipolletti). Aprovechó esta situación para oxigenar a sus titulares y poner en cancha a sus pibes, que a pesar de la derrota respondieron. Además, el albo terminó asegurando por la noche su permanencia (ver aparte) y sigue siendo el líder de la Zona A.
Cipo puso el pie en el acelerador de entrada y probó en más de una oportunidad los guantes de Mamaní, que respondió en cada mano a mano, a excepción del gol del local (desborde y centro de Villacorta por izquierda, quien la mandó al área y se la sirvió a Negri, que definió con sutileza, a los 16′). Siempre fue Cipolletti el que tuvo la iniciativa en el primer tiempo, pero en el complemento los pibes del albo agarraron confianza y se soltaron, provocando algunas acciones de riesgo, gracias a las buenas conexiones de Guglielmi, Asencio y Basualdo, lo mejor del albo además del “uno” catamarqueño.
Pese a la superioridad rival, los pibes mostraron que hay “madera” en las bases. Cayeron de pie y con la frente en alto en un duro examen de carácter y temple. Bien por ellos.
Los “divinos tesoros” del millonario
Sergio Plaza (debutó como DT mientras Ragusa se quedó trabajando en Salta con los titulares) llevó a Cipolletti a trece juveniles de la cantera, además del arquero alternativo Marcos Mamaní. También se destacaron por su enjundia Tomás Basualdo y Enrique Guardo, mientras que tuvieron su debut Fernando Echazú (desde el arranque), Gianfranco Marocco y el delantero Francisco Alderete (tuvo una clara acción de gol en el complemento). Se quedaron con las ganas de jugar, pero les sobra “madera”: Alvaro Cazula, Imanol Chaves (hermano de Ivo), Alfonso Sansone, Jonathan Flores, Santiago Portella y Rasjido.
Un descanso reparador
En tan solo 28 días, el albo jugó seis partidos y recorrió casi todo el país por vía terrestre: Mendoza (1276 kilómetros); Lincoln (1423) y terminó su interminable “tour” con Cipolletti (1970). Por fin, luego de tanto ajetreo, el equipo de Ragusa tendrá un reparador descanso de diez días, ya que quedará libre en la próxima fecha (se juega el sábado) y volverá a entrar en acción el próximo miércoles 23, cuando reciba a Rivadavia. Luego (domingo 27) hará la última excursión de esta fase, cuando visite a Unión, en Mar del Plata, con la esperanza de ya haber obtenido a esas alturas la clasificación a los play offs.

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