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Yatasto

Independiente empató con Villa San Carlos

Independiente hizo todo para ganarlo y casi lo consigue en el final, pero Sessa, el arquero de Villa San Carlos, estuvo imbatible y le arruinó la noche al Rojo. Fue empate 0-0, de local, contra el último de la tabla. Así, los de De Felippe sumaron el séptimo partido sin triunfos.

“Pero la gran siete…”, dirán refunfuñando los hinchas de Independiente. Porque este debía ser el partido para cortar el maleficio y volver a ganar luego de los seis que llevaba sin victorias. Pero no. Otra vez el triunfo se le negó. El Rojo empató 0-0 de local contra Villa San Carlos, el último en la tabla de la B Nacional, y sumó siete encuentros sin sumar de a tres. ¿Por qué no ganó? Un poco por problemas en la definición y mucho por responsabilidad de Gastón Sessa. ¿Cuántas vida tiene el Gato? Y, siete…

Independiente arrancó dormido y tardó diez minutos en aparecer. Hasta ese entonces, la visita salió a presionar en campo rival y se aprovechó de ese lapso que le cedió el Rojo. Pero cuando los de De Felippe reaccionaron, se hicieron los dueños de la tenencia y fueron inclinando la cancha hasta el final. El Diablo creció en el juego y lo tenía, con un Pisano inquietante y con un Mancuello que manejaba la bocha y probaba. Las situaciones fueron apareciendo con mayor peligro y sólo faltaba la última puntada, ese pase a la red… que nunca llegó.

San Carlos estaba acorralado por Independiente, no supo cómo quitarle la pelota y cuando la tenía le duraba poco la posesión. Pero el problema del Rojo era que no tenía explosión, tampoco sorpresa. El cansancio empezó a aparecer y comenzó a ser previsible. Pero Independiente sabía que tenía que insistir hasta el final, que el empate no era negocio. Por eso fue, no se resignó hasta el último minuto. Y estuvo ahí de convetir. Pero las falencias propias y las virtudes de Sessa terminaron condenando a los de Avellaneda, que hicieron el desgaste y, si fuera por merecer, el premio hubiera sido para el Rojo. Pero, la gran siete, para ganar se necesitan goles. Y eso fue lo que no tuvo el equipo de De Felippe.

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