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Yatasto

Juicio por el Crimen de las Turistas Francesas: “Vidal y las fiestas de Buena Vista”

El comentario fue contundente. Juan José Lasi, tío de uno de los imputados por el doble asesinato de las turistas francesas, dijo ayer que cree que “los chicos son inocentes” y pidió que citen “a Fernando Vidal, dueño del barrio privado Buena Vista, por las fiestas privadas que hacían ahí”.
El hombre fue el penúltimo en ingresar a la Sala de Grandes de Juicios y sorprendió a todos al solicitar “que indaguen a Vidal porque él se fue a Bolivia cuando fue el hecho. Después volvió al enterarse que detuvieron a mi sobrino y a los otros dos chicos y quiso hablar con ellos en la Alcaidía”, dijo el tío de Gustavo, uno de los presuntos coautores de abusar y matar a Cassandre Bouvier y Houria Moumni, junto a Daniel Vilte y Santos Clemente Vera.
“En ese barrio privado se escuchaba música fuerte, muchos gritos y nadie podía pasar porque ahí vive gente de poder”, afirmó.En ese instante levantó su tono el fiscal Félix Elías y pidió que le diga “¿qué gente de poder?”, y Lasi repitió “Vidal”.
“Gustavo no tiene nada que ver en esto, es un buen chico. Para mi le hicieron meter “la pata’ y encerrarlo. Creo que fue una cosa preparada, por eso pido que interroguen a Vidal”, afirmó. “Para mí hicieron que viole a las víctimas ya muertas para que quede su ADN, por eso yo me mantengo firme y no le tengo miedo a nadie”.  “Antes que mueran esas chicas, había fiestas privadas todos los fines de semana y ahora ya no hay más”, contó. Además de los relatos del hombre, su madre Juana Sarapura comentó que “Vera y Vilte son enemigos nuestros y deben haberlo amenazado a mi “nietito’”.
Sin embargo, Juana, al igual que Juan José, comentaron que entre los tres no había buena relación y que el familiar de ellos jamás fue a cazar por la zona.
Por último, Lasi aseguró que en esa zona “hay animales como pumas, zorros, caranchos y cuervos. Un animal muerto no dura más de dos días y los cuerpos no pueden haber estado 15 días en ese lugar”.
“Escuchamos tres tiros”
Un ingeniero identificado como Pierre Sarkis Reiszer y el odontólogo Federico Mainoli, que realizaron una excursión el 16 de julio de 2011 a pocos kilómetros de la quebrada, contaron ayer que ese día cerca del Abra del Cuervo, vieron una carpa azul tipo iglú, aunque no vieron movimientos extraños. Sin embargo, contaron que cerca del mediodía, aproximadamente a las 12.10, escucharon tres tiros de un arma corta, tipo calibre 22.
“Es más, si hacían un cuarto tiro yo iba a gritar, para que no disparen para el lugar donde estábamos nosotros”, aseguró Reiszer.
“Cuando me enteré el doble crimen y que aproximadamente se había cometido en la fecha en que hicimos la excursión, le dije a mi compañero que teníamos que declarar y así lo hicimos el 3 de agosto”, aseguró Mainoli.
Un día después de la denuncia, según los relatos de ambos, que declararon por separado, fueron con miembros de la Brigada de Investigaciones hasta la zona donde vieron la carpa y que pese a que ya no estaba, vieron ropa colgada de un árbol.  “Luego, un policía me dijo que encontró un papel que decía ‘Savon’ y me preguntó si yo sabía qué significaba. Le dije que es jabón en francés”, recordó Reiszer, un suizo radicado en Salta. Antes de ellos, Micaela Pereyra, integrante de un club de montaña que también estuvo en esa zona, dijo que ese 16 de julio escuchó dos disparos y que luego vio a dos hombres “que no eran los que están acá”, en referencia a los tres acusados.

Graves Falencias y precariedad de  Puma Expeditions

Del testimonio brindado ayer por los propietarios de Puma Expeditions, la empresa que explotaba la reserva de la quebrada de San Lorenzo donde aparecieron asesinadas las turistas francesas, quedó en evidencia que las personas que visitaban el lugar atraídos por su belleza no contaban con ninguna medida de seguridad. Para el ascenso por un camino escarpado de unos 1.300 metros de longitud hasta el Mirador, la gente no contaba con guías, con medidas de protección y mucho menos de seguridad. “No había baños químicos ni un sistema de primeros auxilios ante cualquier emergencia”, expresó el testigo Gustavo Goujón. El fiscal Felix Elías sintetizó el precario emprendimiento con el cartel en el acceso al predio que dice: “La empresa no se hace responsable de la salida de los visitantes”. Es decir que lo único que le interesaba era cobrar el ticket de entrada. Precisamente esto es lo que ocurrió con Cassandre y Houria, quienes ingresaron a la reserva el 15 de julio de 2011 y dos semanas después sus cuerpos aparecieron masacrados y ultrajados dentro del predio que formaba parte del circuito turístico de la provincia.
Ignacio Martín Poots, uno de los propietarios de Puma Expeditions, trató de mitigar las falencias, al señalar que contaban con personal de limpieza y de arreglos de las cercas en el Mirador. También aseguró que los empleados tenían directivas de estar atentos al descenso de los visitantes y cuando alguno se retrasaba debían buscarlo. “En una planilla se anotaba la identidad de la persona, la nacionalidad y el hotel donde se alojaba”, refirió. Sin embargo en el caso de las jóvenes francesas estas directivas no se cumplieron. “El chico que estaba en ese momento recuerda que en un momento dado bajaron muchas personas y que una chica le gritó Francia, a modo de identificación, pero no la registró en la planilla”, contó.
También en la jornada de ayer volvió a sonar fuerte el nombre de Walter Lasi, padre de Gustavo Lasi, que estuvo imputado en la causa. Se trata del hombre que entregó el arma homicida a dos personas imputadas por encubrimiento para que la ocultaran. Lasi (p) era empleado de Puma Expeditions y estaba trabajando el día que aparecieron los cadáveres de las francesas. “Me llamó la atención la actitud de esta persona porque cuando le informamos de la aparición del cadáver, no hizo nada y yo tuve que ir a la Policía de San Lorenzo para dar el alerta”, aseguró el testigo Goujón. “Lasi trabajó con nosotros desde un comienzo y conocía muy bien la zona”, dijo Mariano Olaciregui, copropietario de Puma Expeditions.
CONSTE EN ACTAS
Con lujo de detalles
Rubén Darío Hoyos fue el turista bonaerense que descubrió el cadáver de una de las francesas. Contó que al llegar al mirador de la quebrada de San Lorenzo, junto a su familia, descendió hacia unos matorrales para realizar sus necesidades fisiológicas. Ante la insistencia de las partes para que relatara con detalles cómo pudo divisar el cuerpo, dijo: “Yo me alejé unos seis metros del mirador y cuando me bajé los pantalones lo ví. Si no me hubiera agachado no lo iba a ver porque la maleza estaba alta”.
Una joven pidió condena
Cuando el presidente del Tribunal Angel Longarte le preguntó a la testigo Paola Andrea Celeste Gutiérrez si quería que los imputados sean condenados, absueltos o que se haga justicia, la joven se pronunció por la primera alternativa en contra del imputado Vilte Laxi. “¿Por qué quiere que lo condenen?”, interrogó el juez. “Por que yo fui testigo de un abuso que cometió contra un niño y porque me acosaba en forma permanente desde que era chica”, respondió.
Las grandes incógnitas
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El lugar donde aparecieron Cassandre y Houria y el estado cadavérico son algunas de las incógnitas que rodean el caso. El testigo Gustavo Héctor Goujón contó que cuando se acercó a la primera que encontraron observó que estaba con los ojos abiertos, que tenía moscas en el rostro, un orificio en la frente y que no despedía olores nauseabundos. En tanto, Ignacio Martín Poodts dijo que si alguien pensó en ocultar los cuerpos ese lugar no era el adecuado.
“No me hice conjeturas”
Mariano Nicolás Olaciregui, el copropietario de Puma Expeditions, se excusó de dar una conjetura respecto al brutal asesinato de las turistas. “No me hice ninguna conjetura porque no soy investigador”, respondió ante una consulta del fiscal Elías. “No le estoy pidiendo una sentencia”, le replicó el acusador público.  El testigo también trató de defender la tarea que desarrollaba la empresa, y reconoció que la aparición de los cadáveres de las turistas catorce días después de haber ingresado al predio le provocó una gran sorpresa. Dijo que luego de ser informado del hallazgo de uno de los cuerpos se trasladó hasta la zona del Mirador. “A la segunda chica no la vi, pero estaba cerca de la otra porque para ese momento el lugar estaba lleno de policías”, expresó el testigo. Consultado sobre la posibilidad de que las turistas francesas hayan sido asesinadas fuera de la quebrada y trasladas luego hasta allí, respondió que es posible. Argumentó que para llegar hasta el sitio donde estaban los cuerpos se puede acceder por distintos sectores

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