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La derrota en la capital obliga a un replanteo del peronismo

Yatasto Noticias

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El maratónico proceso electoral que concluyó ayer dejó como saldo un significativo avance del Partido Obrero en la capital salteña y una profunda crisis de la coalición electoral. Además, el Poder Ejecutivo deberá explicar cuál fue el apuro que lo llevó a instrumentar el sistema de voto electrónico que, según quedó demostrado en las redes digitales, genera más dudas que certezas acerca de la transparencia del comicio.
Las gravísmas denuncias formuladas por los diputados oficialistas Ramón Villa y Antonio Hucena acerca de la manipulación de las máquinas utilizadas para la elección por parte de intendentes y punteros no tuvieron respuesta ni de los funcionarios ni del Tribunal Electoral.
La credibilidad del sistema electoral es la base de su legitimidad y eso debió ser objeto de mayor cautela. El apuro, cabe recalcarlo, merece una explicación, que el gobernador Juan Manuel Urtubey, cuyo interés en la difusión de este sistema de voto electrónico en el país y en países vecinos es evidente, no debe seguir postergando.
De todos modos, luego de las cuatro elecciones realizadas en tres meses, el escenario político de Salta se ha modificado.
Nuevo escenario
El oficialismo, en sus múltiples y fluctuantes versiones, perdió tres senadores y ganó un diputado, pero sigue teniendo mayoría propia en ambas cámaras legislativas. Sin embargo, la apabullante derrota en Salta capital dejará sus secuelas. El triunfo de Claudio del Pla fue lo suficientemente amplio como para que Manuel Santiago Godoy, cabeza de lista del PJ, tenga ahora serias dificultades para volver a ser presidente de la Cámara de Diputados. El oficialismo, si se maneja de acuerdo con el sentido común, deberá buscarle sustituto.
En la capital salteña se registraron los cambios más notables en la relación de fuerzas. El intendente Miguel Isa afrontará los últimos dos años de su gestión con un Concejo Deliberante más adverso que antes, ya que la primera minoría estará compuesta por representantes del Partido Obrero, una organización política habituada al rol de oposición pero particularmente intransigente. El actual presidente del Concejo, Tomás Rodríguez, también fue uno de los grandes derrotados de la elección de ayer. El conflicto entre Urtubey, Godoy e Isa, que quedó a la vista en la deprimente conferencia de prensa de anoche, es el gran desafío que tiene por delante el oficialismo, cuyas aspiraciones de seguir en el poder en 2015 hoy por hoy no están consolidadas. Y, por cierto, para esos comicios provinciales falta muy poco.
Adiós a Villalba
El retroceso electoral puso en evidencia el deterioro de los liderazgos. En Salvador Mazza, Urtubey apoyó a Carlos Villalba, quien trataba de volver a ser intendente luego del bochorno de aquella noche en que fue detenido en el bajo salteño, sospechado de participar en el negocio de la trata de personas. La interventora Mercedes Junco hizo campaña junto a Villaba, pero las medidas tomadas por la AFIP para impedir el ingreso de votantes irregulares desde Bolvia permitió que prevalecieran la voluntad ciudadana y la sensatez. El nuevo intendente es Rubén Méndez, del Partido de la Victoria.
Finalmente, los ciudadanos de San Ramón de la Nueva Orán resolvieron que, a partir de 2015, la localidad fronteriza de Aguas Blancas se convierta en municipio.
Nuevos y viejos actores
De todos modos, las urnas dejaron la impresión de un cambio en el electorado. La sensación generalizada fue la de una victoria arrasadora del PO. En realidad, con respecto a los resultados obtenidos dos semanas atrás por Pablo López, este partido perdió unos treinta mil votos en la provincia. No obstante, es un nuevo protagonista que ahora deberá demostrar que se puede manejar con la misma soltura participando de una mayor porción de poder que cuando era un opositor solitario.
Constituir el principal bloque de concejales de una ciudad capital obliga a demostrar que, por ejemplo, bajar impuestos y subir sueldos no es una mera promesa simpática sino un proyecto realista. En general, a todos los políticos les gustaría aplicar esa fórmula; por alguna razón no lo hacen.
En el balance también resulta perceptible que el peronismo, en sus diversas manifestaciones, sigue siendo el sentimiento político más fuerte en Salta. Urtubey, Godoy e Isa hablaron ayer de una necesidad de “reorganización” del PJ. El peronismo es mucho más que esa estructura. Fuente: El Tribuno