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Yatasto

La Iglesia alertó que los jóvenes que no estudian ni trabajan son presa fácil de los narcos

La Iglesia católica destacó que el Gobierno nacional haya reconocido que el narcotráfico es un problema para Argentina, porque es “parte de la solución”. Y advirtió que los jóvenes que no estudian ni trabajan (los llamados “ni-ni”) son fácilmente captables como mano de obra para bandas de narcotráfico, de las que están “presos”, o de trabajos de baja calidad. Para ellos reclamó una asistencia particular. El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, valoró que el Estado esté tomando medidas para combatirlo el comercio de las drogas, aunque afirmó que llevará mucho tiempo salir adelante. Luego de un duro documento, en el que la cúpula de la Iglesia alertó sobre el avance del narcotráfico en el país y el daño que está provocando, Lozano reconoció que hay “avances importantes” por la últimas acciones oficiales. Puso como ejemplo la designación del cura Juan Carlos Molina al frente de Sedronar.
En esa línea también celebró las declaraciones del ministro de Defensa, Agustín Rossi: “Reconocer que había narcos en la Argentina era algo que algunos funcionarios lo habían hecho, pero no con la claridad de Agustín Rossi. Reconocer un problema es el principio de la solución”, dijo el obispo de Gualeguaychú, luego de que el funcionario señalara que la Argentina es un país de consumo y elaboración de drogas. Lozano dijo más: “Esperamos que esta movida dé resultados ante un problema que es gravísimo y que ha ido creciendo notablemente en los últimos años. Llevará mucho tiempo salir adelante. Cuando Rossi dice hoy para hablar de un país de tránsito, consumo y elaboración, no es febrero de 2014, sino lo que va del milenio, ya que desde comienzos del 2000 estamos en esta situación que es difícil y compleja”.
Los “ni-ni”
Al presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social también le preocupan los jóvenes que no estudian ni trabajan. “Hace años que son un grupo necesitado de una asistencia particular. Lo que no se puede hacer es ignorarlos o transformarlos en invisibles”, reclamó.
Lozano dijo que es importante que se proponga dar una respuesta desde el plan Progresar. “Hace falta tiempo para ponderar resultados, pero me parece positivo”, sostuvo el prelado, quien calificó la situación de los jóvenes “ni-ni” como una “seria injusticia en el presente y un grave riesgo a futuro”.
“Estos jóvenes, al haber abandonado (o haber sido expulsados) el sistema educativo hace años, suelen arrastrar frustración y baja autoestima. Están a merced de trabajos llamados de baja calidad o presa de mano de obra para bandas del narcotráfico”, insistió. “La gran mayoría de ellos tienen un presente desgraciado y un futuro sin perspectiva de inclusión social”, agregó.
Consultado sobre si no le parecía discriminatorio que el programa Progresar no incluya a los jóvenes que se inscriben en escuelas confesionales gratuitas o que cobran una cuota ínfima, Lozano respondió: “Algo semejante ocurrió con la asignación universal por hijo, y luego se tuvo en cuenta a los niños en las escuelas privadas con las mismas condiciones de pobreza”.
“De todos modos no son muchos los servicios educativos privados para jóvenes de más de 18 años de edad”, precisó el sacerdote.
Rossi pide mirar al interior
El ministro de Defensa, Agustín Rossi, aseguró que la Argentina tiene un sistema de radares que funciona, pero admitió que “obviamente la frontera terrestre es la más difícil de controlar”. También advirtió que “el rol de las policías provinciales es importantísimo y decisivo para combatir a las bandas narcos”. “El sistema de radarización es un sistema que la Argentina viene intensificando a partir de 2011 y tenemos un sistema de radares que funciona. Obviamente que la frontera terrestre es la más difícil de controlar”, aseveró Rossi.
El funcionario respondió a los cuestionamientos de la dirigencia opositora, que reclamó la radarización de las fronteras para combatir el avance del narcotráfico. Incluso, el jefe de Defensa aseguró que “permanentemente vamos mejorando” en el sistema de radarización y anunció que ya fue colocado en Formosa el primero de los seis radares que tiene previsto incorporar el Gobierno. Rossi ratificó que la Argentina es un país de consumo de drogas, y admitió que hay cocinas y laboratorios que elaboran, por lo que remarcó que “la mirada tiene que ponerse en el interior del país”.
Respecto de la situación puntual que se vive en Santa Fe, dijo que en Rosario el crecimiento de las organizaciones narcos se basó, fundamentalmente, en organizaciones del mundo del delito ya existentes”. En este sentido, el funcionario enfatizó que el accionar tiene que estar destinado a desbaratar estas organizaciones, y subrayó que el rol de las policías provinciales es importantísimo y decisivo.