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La tragedia de Lampedusa reabre debate por la inmigración

Yatasto

La isla italiana de Lampedusa, puerta de entrada al continente europeo de miles de inmigrantes africanos, es sinónimo de tragedia: en los últimos 25 años casi 20.000 personas perdieron la vida. Y frente a la misma, que se ha repetido en incontables ocasiones, los gobernantes se rasgan las vestiduras. La tragedia que enluta a Italia con hasta ahora 133 muertos -ya que hay casi 200 desaparecidos-, puso otra vez en primer plano la triste realidad que padecen los inmigrantes ilegales que llegan desde Africa y reflotó las críticas hacia la falta de políticas activas de Europa para encontrar solución al tema.
Desde 1999 hasta la fecha se calcula que unos 200.000 inmigrantes han ingresado a Europa por el archipiélago. “La política de inmigración por ahora no es comunitaria. Esperemos que tragedias de este tipo abran los ojos también a otros gobiernos europeos para cambiar esta política”, dijo ayer la ministra de Asuntos Exteriores italiana, Emma Bonino.
Por su parte, España -país afectado también por frecuentes olas de inmigrantes ilegales a través de los enclaves de Ceuta, Melilla y Andalucía- apeló a un “esfuerzo común a nivel internacional y europeo” para evitar que tragedias semejantes se repitan.
La tragedia se generó cuando los inmigrantes, provenientes de Eritrea, Ghana y Somalia, que viajaban en la embarcación encendieron una hoguera para indicar su posición, pero las llamas se propagaron rápidamente por la cubierta, en la que se estima que había unas 500 personas.
Sin embargo, frente a las críticas, la Comisión Europea (CE) calificó de “inaceptable” afirmar que la UE no hizo nada para evitar tragedias como la de Lampedusa, y subrayó que las responsabilidades están claramente definidas y le toca a los Estados miembros hacer más esfuerzos.
El ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, dirigiéndose al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien anunció que visitará el lugar de la tragedia, señaló: “Le enseñaremos que esta isla es verdaderamente la puerta de entrada a Europa. Italia levantará su voz en Europa para modificar los acuerdos de Dublín que carga demasiado a los países con mayor ingreso de inmigrantes”.
En tanto, el ministro de Infraestructura italiano, Maurizio Lupi, señaló: “No podemos seguir solos afrontando este problema”.
Al respecto, el portavoz comunitario de Interior, Michele Cercone, dijo que “los Estados miembros tienen que contarnos sus necesidades, prioridades y problemas. No podemos imponer cosas desde Bruselas con respecto a operaciones de la Agencia de Control de Fronteras Exteriores (Frontex) o expertos en oficinas de asilo, necesitamos las consideraciones de los Estados miembros”.
Frontex, que cuenta con un presupuesto de 85 millones de euros, de los que 50 millones se destinan a misiones operativas, salvó 16.000 vidas en el Mediterráneo en los últimos dos años, indicó.
Según datos de la oficina comunitaria de estadística Eurostat, Italia no es el país con más presión de refugiados, señalaron fuentes comunitarias.
Los mayores países receptores son Alemania, Francia, Suecia, Reino Unido y Bélgica, que recibieron al 70% de los demandantes de asilo en 2012, mientras que Italia viene algo después, con 17.000 solicitantes.
Durante la reforma del sistema de asilo común y de su reglamento “Dublin II”, fracasó el intento de procurar más solidaridad para aliviar la presión sobre los países que más inmigrantes ilegales reciben.
Aferrados a botellas de agua
Los sobrevivientes de un naufragio que mató a más de 130 inmigrantes africanos se aferraron a botellas de agua vacías para evitar ahogarse y estaban empapados de gasolina, dijo ayer un pescador italiano.
El residente de Lampedusa Vito Fiorino dijo que fue el primero en cruzarse con decenas de inmigrantes esparcidos en el Mar Mediterráneo cuando acudió a pescar al despuntar el día. Contó que algunos no tuvieron fuerza para agarrar el salvavidas que le fue arrojado y otros le dijeron que durante tres horas lucharon para mantenerse con vida. “Parecía la escena de una película, algo que uno espera nunca ver”, indicó. Fiorino dijo que alertó a la Guardia Costera italiana y otras embarcaciones cuando se topó con los desesperados inmigrantes poco antes de las 7 de la mañana del jueves. Junto con sus amigos rescató a 47 personas en su embarcación de 10 metros (32 pies) de eslora. Ayer embarcaciones de la Guardia Costera italiana con buceadores partieron de Lampedusa en busca de más cadáveres, pero una mar picada dificultó sus labores.