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Lanús dejó sin punta a San Lorenzo. Ganó 3 a 2

Yatasto

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Lanús, el local empezó ganando, se lo dieron vuelta y terminó 3-2 arriba por el doblete de Pereyra Díaz y un cabezazo de Melano (Gentiletti y Romagnoli marcaron el 2-1 parcial para la visita). Los de Pizzi perdieron la chance de llegar a la cima. Lo sabían todos en San Lorenzo: era un partido clave para consolidar la necesaria condición de candidato. Frente a un Lanús que piensa prioritariamente en la Copa Sudamericana, el equipo de Pizzi tenía por delante un desafío relevante. Fue asumido como tal, en términos de la búsqueda. San Lorenzo no jugó estrictamente como si fuera visitante. Se animó. Y fue. Pero chocó: la derrota por 3-2 -tras un partido cambiante, intenso, atractivo- le impidió treparse a la punta. Y desnudó otra verdad: le cuesta creerse el adjudicado rol de favorito en este torneo Inicial.

Las primeras impresiones, más allá de la idea, lo encontraron ante su propio fantasma: la ausencia sin resolución de Martín Cauteruccio, el goleador lesionado. Se percibe: a San Lorenzo le falta capacidad para transformar en gol lo que hasta el área genera. Suma futbolistas creativos, tiene la pertinaz voluntad de ser el dueño de la pelota y va, busca, quiere. Pero ahí donde los partidos se definen, no le resulta tan simple. Para colmo, anoche, en La Fortaleza, se encontró en desventaja a los cuatro minutos. Un golpe inicial. Un golpe duro. En nombre de ir, concedió espacios en defensa y Lanús los aprovechó. Contraataque bien ideado por Santiago Silva, pase a Pereyra Díaz e impecable definición de derecha del ex atacante de Ferro.

Le costó, de todos modos, a San Lorenzo instalarse como el dominador. No hizo pie, no fue patrón hasta pasados los 20 minutos de la primera mitad. Pero siguió yendo incluso a pesar de los tropiezos. Y eso es valioso. El grito del empate fue una consecuencia más de la voluntad de buscar que de la claridad. Corner desde la izquierda, ejecución de Romagnoli, salida incómoda de Marchesín, remate defectuoso de Villalba y definición de volea de Gentiletti. Las últimas escenas del primer tiempo lo mostraron más entero a San Lorenzo. Más convencido, más ambicioso. Y los primeros minutos del segundo fueron una continuidad de esa sensación de superioridad. El gol resultó una consecuencia: a los seis minutos, el derechazo de Romagnoli -el conductor, el emblema, la figura- se desvió en Izquierdoz y se transformó en el 2-1.

Parecía que el partido tenía un nuevo rumbo, incluso más allá de que lo más ajustado a los méritos era el empate. Pero no. El equipo de Pizzi no supo sostener esa percepción de dominio. Lanús, sin brillos ni maravillas, comenzó a empujarlo más cerca de Torrico. Y en esa iniciativa, el local accedió al empate. A la salida de un corner, llegó un centro de Goltz, lo cabeceó Melano y estableció el 2-2. Ese tanto fue la primera demostración de un acierto decisivo de parte de Guillermo Barros Schelotto: el ingreso de Melano le ofreció particularidades nuevas al partido. Y así, con tres delanteros y sin inhibiciones, también abrazó la victoria: error de Gentiletti, recuperación y toque de Melano, otro derechazo de Pereyra Díaz y 3-2. Lanús aprovechó mejor su rato de lucidez. Con más contundencia. Y en consecuencia encontró el mejor de los desenlaces: la victoria.