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Lanús eliminó a Racing de la Copa Sudamericana

Yatasto

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Lo venció por 2-0 como local (cerró la serie 4-1) y se metió en octavos. El equipo de Avellaneda quedó eliminado, busca técnico, sumó su quinta derrota consecutiva y sufrió las rojas de Centurión y Zuculini.

Seguramente no se imaginaba Lanús que le iban a sobrar tantas cosas para eliminar a Racing de la Copa Sudamericana. Porque después de la ida y la vuelta, de ese tan remanido partido largo (se dice que es de 180 minutos) el equipo Granate tuvo, para la ocasión, goles de más, juego suficiente y exceso de jugadores, si para el concepto se toman en cuenta los motivos poco profesionales que tuvieron expulsiones de Centurión y Zuculini.

A continuación, un párrafo exclusivo para Racing: de tanto convocar a los fantasmitas de la B para agravar mediáticamente el dolor de Independiente por el descenso, a la Academia se le llenó de fantasmas su pobre actualidad. Se quedó sin entrenador con la partida de Luis Zubeldía, se fue de un torneo internacional dando lástima y el fútbol doméstico lo mira con piedad al verlo demasiado lejos de esa frase ficcional que auguraba “este equipo sí está para campeón”.

En un primer tiempo malo, un gol de pelota detenida empezó a arreglarle la vida al local. Algo habitual en el fútbol argentino. Velázquez el pegó con mucho filo a un tiro libre desde la izquierda, la pelota dibujó una panza entre los defensores y Saja para que Izquierdoz le encontrara en el segundo para cruzarla, de cabeza, ante el achique del arquero.

Entre Lanús, que jugó con enganche (Chávez) y dos delanteros, y Racing, que por decisión de Fabio Radaelli (el técnico interino) se plantó con un esquema 4-4-2, hubo un primer tiempo espantoso, en el que el local mostró una estructura colectiva más convincente y el visitante no pateó un tiro hacia el arco de Marchesín.

Los tres cambios de Radaelli para la etapa complementaria no mejoraron futbolísticamente a Racing, aunque de a ratos quedara con cuatro delanteros (Centurión, Vietto, el colombiano Martínez y Viola), una idea que murió cuando Brasil fue campeón del mundo, en Chile 58, con el módulo 4-3-3.

Es que en la idea de poner gente cerca de Marchesín con la idea de revertir el marcador, el equipo quedó partido en dos. Seis en defensa y el resto, a puro empuje, tratando de entrar al área pero achicándose espacios entre los supuestos atacantes. ¿Y la cuota de creatividad? ¿Y el nexo que convirtiera las intenciones con jugadas de ataque? Nada, ni hablar. En el Racing de estos días no se encuentra un jugador que sea capaz de un pase lateral para imaginar una maniobra conceptual. Ni en los jóvenes ni en los veteranos.

Por algo se está esperando con ansiedad el regreso en plenitud de Mauro Camoranesi.
El golazo de Izquierdoz -volea de derecha que encontró caminando a Saja- terminó el duelo de modo anticipado. Antes lo habían tenido al Pulpito González y Silva. La expulsión de Centurión, propia de un jugador amateur (duró 16 minutos en cancha y se fue por golpear sin pelota) enterró definitivamente a Racing, que había dispuesto de una oportunidad propicia con un disparo alto de Vietto. La roja para Zuculini (otro pecado de juventud) adobó de impotencia a un equipo que tendrá que ordenarse y, sobre todo, serenarse. Porque la versión que mostró anoche no sólo disparará más frustraciones sino que acelerará el desencanto colectivo.

A Lanús se le salió bien barato el boleto a la próxima ronda. Deberá crecer en lo colectivo si pretende coronarse en algún torneo. Dispone de material abundante, principalmente en ataque, para ser muy efectivo en el último cuarto de cancha. Así como está, lo único seguro es que le alcanza y sobra para asestarle otro cachetazo a este frágil Racing