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Los salteños esperan a la Virgen de Urkupiña

La devoción por la Virgen de Urkupiña, por parte de los salteños, creció exponencialmente en estos últimos años. El amor de los creyentes por “la mamita”, como ellos la denominan, es tan profundo que le rinden culto con una veneración absoluta.
La celebración de la Virgen de Urkupiña, en Cochabamba, reúne todos los año una gran cantidad de fieles salteños que llegan para honrar y conmemorar a la imagen. Se calcula que alrededor de 9.000 salteños viajan todos los 15 de agosto a la ciudad de Quillacollo y otros miles de fieles celebran su día en todas las localidades de la provincia.
Devotos en Salta
En Salta existe un grupo de seguidores que desde hace un tiempo tuvieron la idea de iniciar la misión para traer a la Virgen de Quillacollo a la provincia. Al principio la idea parecía descabellada, pero con el paso del tiempo se empezaron a dar cuenta de que cumplir ese sueño era posible.
Con el apoyo del Arzobispado de Salta, los organizadores viajaron a Bolivia para reunirse con las autoridades eclesiásticas que tienen el resguardo de “la mamita”.
Las audiencias de este grupo de feligreses con la diócesis de Cochabamba fueron muy productivas.
En esa reunión se decidió que por primera vez en la historia la Virgen de Urkupiña salga de Bolivia.
Gracias a la intervención y capacidad de no rendirse antes las adversidades, estos fieles lograron que Salta fuese elegida para custodiar por unos días a esta distinguida visita.
La peregrinación
La presencia de la imagen original en la provincia promete ser un día histórico, único y seguramente inolvidable para todos los salteños que realicen la peregrinación.
La Comisión Arquidiocesana comunicó que la romería de “la mamita” de Urkupiña será desde el día 8 al 13 de julio. Saldrá vía aérea desde Cochabamba hasta Tarija y después por vía terrestre visitará la diócesis de Orán, Gral. Gemes y Perico (Jujuy) para finalizar en la ciudad de Salta. “Recibiremos en nuestra ciudad de Salta la misma imagen de la Virgen de Urkupiña que es venerada en Quillacollo”, aclaró Horacio Juri.
Desde el arzobispado afirman que esta fiesta del encuentro de la Iglesia en torno a la Madre de Dios será un hecho de fe que renovará los corazones.
A fines de octubre del año pasado, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, y su grupo de trabajo, integrado por, Javier Mamaní y Carlos Gamboa, viajaron junto a Horacio Juri y Eduardo Marco, a Cochabamba. En esa localidad se llevó a cabo la audiencia con el arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, para solicitar formalmente a la Virgen de Urkupiña y además realizar el diagrama sobre la peregrinación que se llevará a cabo en Salta.
La historia de su misteriosa aparición
Según cuenta la historia, a fines de 1700 existía la comarca de Cora, ubicada en el actual municipio de Quillacollo. Allí vivía una familia campesina que se dedicaba a la crianza de ovejas. La hija más pequeña ayudaba a los padres y se encargaba del cuidado del rebaño; lo llevaba a pastar por el río de Sapinku.

La leyenda cuenta que un día la niña fue sorprendida por la visita de una bellísima mujer, que tenía en brazos a un bebé, que se aproximó y comenzó a hablarle. Los padres de la pastorcita, preocupados por las largas horas que se ausentaba la niña, un día le preguntaron qué sucedía. La chiquilla les narró los encuentros que desde hace un tiempo tenía con esa señora y su pequeño hijo y decidieron compartir la historia con el sacerdote de la comunidad y con sus vecinos.

Le dijeron a la pastorcita que querían conocer a esa misteriosa mujer, así que le pidieron que les avisara en el momento que aparezca. Y fue así como un 15 de agosto la niña llegó corriendo a su casa y anunció a sus padres la nueva visita. La noticia se esparció en la comarca y de un momento a otro una multitud de personas se habían reunido con gran entusiasmo a ver lo que la niña señalaba. Mientras señalaba al cerro gritaba: ¡Orqhopiña! ¡Orqhopiña!, que en español significa “Ya está en el cerro”.

Los pobladores se quedaron inmóviles al ver como lentamente la señora y el niño ascendían por el cielo. Es ese lugar apareció en una roca gigante la imagen de la Virgen María que los pobladores locales denominarían con el tiempo Virgen de Urkupiña.

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