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Luis Gorosito: “La gente toma a Uluncha como si fuera de carne y hueso”

Luis Alejandro Gorosito tenía 19 años cuando luego de varios intentos pudo dar forma a un dibujo que sería ese personaje con el que siempre soñaba. Hacía mucho tiempo que le rondaba en la cabeza la idea de crear un muñeco que sintetizara el ser norteño y que quedara incorporado la salteñidad. Y lo logró, se llamó Uluncha y el pasado jueves 13 cumplió 36 años. En la casa de su creador, fue agasajado con un asado y la infantable torta de cumpleaños, “como si fuera un hijo más”, consignó Gorosito. Y añadió: “Uluncha es un personaje de historieta pero la gente lo toma como si fuera real, de carne y hueso. Tan es así que a mí me dicen “el papá de Uluncha”; alguien que tiene vida, no es un dibujo”.
¿Qué recuerda de aquellos días que hacía trazos en busca del personaje que tanto quería encontrar?
Trabajaba como dibujante en una agencia de publicidad y hacía bastante que tenía el dibujo pero tenía que bautizarlo, esa era una segunda etapa de mucho trabajo porque no es fácil encontrar un nombre que sea particular. Tuve la suerte que mi jefa -una maestra cafayateña- un día me vió garabateando el personaje y me dijo: “qué lindo el ulunchita”, tras lo que pregunté qué era. “Las maestras le decimos ulunchitas a los chicos, es lo mismo que palomitas. Representan el símbolo de la paz”, me dijo. Me pareció muy bueno el nombre, muy particular, y lo adopté. Luego de hacer unas tiras, decidí proponerlo al diario El Tribuno que entonces era dirigido por Juan Carlos Romero, a quien voy a estar eternamente agradecido porque él abrió esa puerta por donde yo pude pasar hacia los lectores. Me dijeron que saldría, como prueba, durante un mes… y acá estoy, 36 años después.
La verdad es que yo no dimensioné la importancia que alcanzó el personaje durante tan poco tiempo: se hicieron carrozas, murgas, en Jujuy hicieron carrozas gigantes con flores, en Tucumán también se conoció por el diario El Tribuno. Inclusive, en una historia de la Historieta Argentina, hecha en Buenos Aires, se menciona Uluncha como referente de un personaje norteño.
¿Cómo llega a definir el muñeco tal cual es?
Yo intentaba hacer algo diferente a todo lo conocido, ni parecido a Mickey, ni al Pato Donald, ni a Patoruzú, ni a Mafalda. Uluncha tiene esa identidad a través del poncho y de su sombrero, es único. Cualquiera que lo ve dice: “no puede ser de otro lugar que no sea de Salta”.
Alguien se lo pidió?
No, nadie, fue una iniciativa mía como dibujante… Fue tener algo en la cabeza, volcarlo al papel y luego tener la suerte de publicarlo.
Se acuerda del día que lo vió impreso por primera vez?
Cómo no! ­Fue la emoción más grande que jamás había tenido! No podía creerlo, lo miraba todo el día. Además, viví el orgullo de mis padres, ellos me apoyaban mucho en este trabajo.
¿Qué cambió de Uluncha en estos 36 años?
Como todo dibujo, en el tiempo se va perfeccionando, uno le va buscando la síntesis, lo va haciendo más profesional, Tanto Uluncha como los 13 miembros de su familia.
La escuela sigue siendo el segundo hogar, aunque cada vez más es el primer hogar, porque hoy el 80 por ciento de las familias están destruidas.
¿No pensó en publicarlo en otro lugar que no sea Salta?
La verdad es que no lo he propuesto porque pienso que es tan norteño, tan salteño, que no sé si podría andar en otro lado. Sin embargo, hace un tiempo estoy pensando que lo voy a llevar a Buenos Aires porque allá la mitad son provincianos y además, su lenguaje es sencillo de entender por cualquier persona, sea de donde sea.
¿Por qué gusta tanto el personaje?
Creo que por la ingenuidad y las picardías que hace, propias de los chicos,. Creo que ellos se sienten reflejados, identificados… inclusive ven que el personaje hace cosas que a ellos también les gustaría pero no pueden. Recuerdo un día, en una escuela, me aplaudían mucho una tira que había salido en El Tribunito, en la que una directora ponía en penitencia a una maestra. A los chicos les pareció fantástico que la maestra estuviera en penitencia.
Los chicos se identifican y los grandes disfrutan de esas aventuras
Así es. No hay persona grande que no me diga “yo me crié con el Uluncha’. Y en eso, El Tribunito tiene mucho que ver. Le cuento: en una ocasión fui invitado a una escuela para hablar del personaje. Cuando llegué me encuentro que en las paredes estaban colgadas todas las contratapas del suplemento con Uluncha. ­Y yo no las tengo!.
En la casa de su creador, Uluncha fue agasajado con un asado y la infantable torta de cumpleaños, “como si fuera un hijo más”.
No tiene archivo
Sabe que no tengo. Uno de mis defectos es ser desprendido de las cosas, no darles valor… No sabe cómo me gustaría tenerlo… por eso estoy rescatando de a poco… Además para poder reeditar algunas cosas que fueron tan bien logradas en su momento.
Como padre de Uluncha, ¿qué mensaje le dejaría a los chicos que comienzan la escuela?
Que estudien, que obedezcan a las maestras. Para mí este punto es muy importante porque las maestras son la guía de todo. Ellas siempre me orientaron para el lado que corresponde. La escuela sigue siendo el segundo hogar, la guía, aunque cada vez más es el primer hogar, porque hoy el 80 por ciento de las familias están destruidas. Los padres jóvenes se desentendieron de la educación primaria; nosotros íbamos a aprender a la escuela pero llevábamos la educación de la casa. Hoy las maestras tienen que hacer de padre, de madre, de enfermera, de psicóloga…Mucho cambió todo. (El Tribuno)