Inicio » Sociedad » Luis Palau: “Dios quiere que pensemos y soñemos grandes cosas”
Yatasto

Luis Palau: “Dios quiere que pensemos y soñemos grandes cosas”

El llamado de Dios llegó a su vida desde muy joven. La muerte de su padre y el ver cómo se podía llegar a ella con gozo y felicidad lo marcó para siempre. No sólo en las ganas de llevar ese mensaje a la gente sino a través de una vocación que viene desarrollando hace más de 50 años.
Luis Palau, un hombre nacido en Ingeniero Maschwitz (Buenos Aires) pero criado en Córdoba, es uno de los pastores evangélicos más convocantes del mundo.
Sus prédicas alcanzaron a 800 millones de personas en 112 países a través de programas de radio, televisión y de sus reconocidos “Festivales Palau”.
El viernes y ayer, la presencia de este carismático pastor llegó a esta ciudad con sus mundialmente conocidos festivales de “Buenas Noticias”.
Sin preámbulos y dispuesto a dar a conocer a muchos salteños que Dios y la vida eterna existen y que es posible triunfar y ser feliz. Una charla en la que compartió sus opiniones y las experiencias que lo marcaron a lo largo de sus 79 años.
“Dicen que nadie es profeta en su tierra y, sin embargo, en Argentina siempre me han tratado muy bien. La única razón por la que me gozo es porque les puedo hablar de Cristo y de lo que puede hacer en la vida de la gente”, expresó este argentino, ciudadano del mundo. Palau contó la alegría que experimentó cuando supo que su amigo Jorge Bergoglio había sido nombrado Papa.
Este paladín de la palabra santa, no tuvo pelos en la lengua para hablar de Dios cada vez que se sentó a la mesa de políticos de la talla de George Bush y Bill Clinton, aún cuando fueron presidentes.
¿Primera vez que viene Salta?
Si, es la primera visita a esta ciudad absolutamente regia. Me invitaron y siempre, desde muchacho, soñé que tendríamos por lo menos un festival en cada provincia de la Argentina, así que esto forma parte también de ese anhelo. Quería venir, tenía un entusiasmo muy grande y las invitaciones fueron tan sinceras que dije “tenemos que ir” y además que se lo había prometido al pastor que está en los cielos: Francisco Bazán .
¿Después de haber recorrido el mundo, haber hablado a millones de personas, qué lo lleva a seguir con los festivales?
La tristeza de tanta juventud y de tantas parejas que tienen todo lo necesario para triunfar en la vida y que sin embargo sufren. El divorcio es casi del 50 por ciento en todo el mundo, la juventud es como que ha perdido la esperanza, y creo que es un problema espiritual porque educacionalmente los países siguen desarrollándose, las oportunidades están allí pero falta el elemento espiritual y eso es lo que nosotros traemos, el entusiasmar a la juventud a que no pierdan las esperanzas y que las parejas no piensen que todo está acabado.
¿La falta de atención a lo espiritual es muy notable?
Así es, la violencia en el mundo crece, las naciones en lugar de resolver los problemas con una base espiritual y sólida de respeto, moral y ética, siempre recurren a la violencia o a la fuerza excesiva para imponer sus ideas por eso es que hace falta ese toque espiritual de conocer a Dios, de vivir conforme a sus reglas y de tratar a los demás como uno quiere ser tratado, en síntesis, de amar al prójimo. Por eso a mi me entusiasma cuando los jóvenes se entregan a Cristo y experimentan la alegría y libertad de una vida distinta.
¿El ser humano puede vivir sin espiritualidad?
Yo creo que el ser humano, aún he tratado con gente que dice ser atea, en lo profundo de su corazón le gustaría que Dios viva en ellos. Me acuerdo de un doctor en filosofía, un señor muy respetado que cuando acababa de cumplir 70 años me dijo: “Ahora, al final de la carrera si hay un Dios quiero conocerlo, si hay vida eterna quiero tenerla’ y le respondí que las dos cosas eran posible, hay un Dios y hay vida eterna. Yo creo que desde el alma la gente esta buscando respuestas espirituales.
¿Qué tiene Luis Palau que convoca a miles personas, incluso más que un festival de rock?
Me gusta eso de que los festivales salen mejor que un recital de rock, (risas) es mucho mejor porque el rock satisface sólo las emociones y Jesucristo satisface toda la personalidad. Creo que el factor principal es que desde muchachito sentía que el señor me llamaba, a bendecir la Argentina, inclusive al principio era Córdoba nada más porque si bien nací en Buenos Aires crecí en Córdoba. Entonces yo quería que toda la provincia tuviera gozo, paz y la vida eterna con Jesucristo. Ese es un factor pero también colabora el que trabajemos con personas que aman a Cristo, la Biblia y que buscan de manera conjunta el bienestar de la ciudad, de la provincia, del país y de la misma humanidad.
Pero usted es un fenómeno social…
Nunca me puse a pensar si era un fenómeno social (risas) yo diría que me gozo de que se junten las multitudes y que vengan por lo que vengan se vayan a sus casas pensando en Jesucristo, en Dios, en la vida eterna, en el perdón de los pecados, eso me da mucho gozo.
¿Cuándo sintió el llamado de Dios?
Cuando murió mi padre yo tenía 10 años, el murió cantando, dando palmas y apuntando al cielo e instantes antes de morir dijo: “me voy a estar con Cristo lo cual es mucho mejor’, una frase de San Pablo en la Biblia y me dije “así tiene que morir la gente’ y a partir de ahí quise que todos pudieran experimentar esa seguridad en la vida eterna.
Cuando se enteró que Jorge Bergoglio se convirtió en Papa, lo festejó con mucha alegría y recibió críticas por hacerlo…
Me acuerdo que estabamos en un almuerzo, con un grupo de hombres de negocio hablandoles de Jesús y mi hijo que estaba con su computadora, me dijo “tu amigo es el nuevo Papa’ y yo de emoción por ser argentino por un lado y porque lo conocía, lo festejé. Los que se enojaron por esto, dentro de los protestantes, es porque creen que uno al ser amigo comulga con todo lo que la otra persona dice. Tengo amigos que son judíos y no por eso soy judío, tengo amigos ateos, marxistas, leninistas y por eso no soy nada eso. Tengo amigos que los quiero y que quiero que se arrepientan y que son adúlteros, pero no soy ni adultero ni incrédulo. Con Jorge Bergoglio nos hicimos amigos hace muchos años y me alegré cuando lo nombraron Papa porque le interesa mucho la Biblia, la lee muy a menudo, la cita y espero que sea un segundo Martín Lutero y que bendiga la Iglesia Católica de una manera grande.
¿Las ansias de triunfar, de tener una buena vida, son buenas a los ojos de Dios?
Querer triunfar no está mal, es un sueño divino. Dios quiere que pensemos y soñemos grandes cosas pero que primero, el primer paso es recibirlo a Jesucristo en el corazón porque si no lo tenemos, los sueños estallan contra las rocas de la vida. Pero con Cristo hay algo especial y lo he visto. Nadie tiene por qué estar tirado, Cristo resucitó, vive y trae la esperanza a todos los corazones y la promesa de una vida eterna.
A pesar que vive en Estados Unidos hace mucho tiempo ¿Cómo ve a la Argentina ?
Amo la Argentina y con todo el corazón. Creo que nuestro país tiene potencial de ser líder espiritual y en muchos sentidos lo es. No se imaginan cuantas personas de trasfondo argentino están por el mundo desparramando las buena noticia de Jesús de diferentes formas, en la música, en los negocios, el arte, incluso en teatro. Creo que a los argentinos Dios nos ha dado una responsabilidad muy grande que tenemos que cumplir. Oro constantemente por argentina, la amo con todo el corazón y aunque vivo en el exterior cuando oigo el himno nacional me hecho a llorar como un tonto a esta edad y todo.

¿Qué opina de que la religión se vincule con la política?

Es un tema delicado porque todos tenemos opiniones políticas seamos religiosos o no. Creo que la juventud tiene que considerar la posibilidad de que si Dios lo llama, entre a la vida pública porque lo único que hace falta para que el mal triunfe es que la gente buena no haga nada. Dios estimula a que entremos en la vida pública, ahora, es difícil, hay que estar dispuestos a tener ciertos compromisos, no hay blancos y negros en cambio a veces para los que somos seguidores de Jesús o es blanco o negro.

Se reunió con presidentes como George Bush…

Si, no sólo con él con Clinton que es del otro partido también y lo menciono porque siempre la gente cree que uno es de derecha o lo que sea… En mi posición no voy a dar opinión política, seria ridículo porque no soy un experto, pero si ellos me hacen una pregunta de orden espiritual, moral, ético yo la doy . Por ejemplo, con Bush, yo estaba en la China y justo en ese tiempo también llegó allí. Me llamó y me dijo si quería desayunar con él para que lo orientara un poco sobre la asociación cristiana en ese país porque quería ayudarlos. Con el presidente Clinton, estabamos compartiendo un desayuno con otras personas y entre otras cosas me preguntó: ‘¿Cuan tarde se puede arrepentir uno en la vida y Dios todavía te perdona?’ preguntas que hacen más que nada al orden espiritual. Entonces cuando yo me reúno con líderes nacionales, hablamos de valores morales, espirituales y de la importancia de que sepan, como dice en la biblia, que los gobernantes son ministros de Dios.

Entonces en esas reuniones de política no se habla….

Cuando yo me reúno con ellos, no me meto en política, no me corresponde y yo creo que los pastores, lo mejor que pueden hacer es abstenerse de entrometerse demasiado en detalles políticos, porque la política de partidos puede ser muy acalorada, y a menudo nos da la impresión que somos de derecha o izquierda cuando en realidad el reino de Dios está por encima de los reinos de este mundo. El pastor habla de valores eternos, morales y espirituales, de Cristo y de la salvación.

¿Y con presidentes argentinos?

Me acuerdo que un presidente argentino, Duhalde era, nos invitó a la casa de Olivos y le recordé que la Biblia en Romanos 13 dice que los gobernantes son ministros de Dios. Y le dije ‘así que señor presidente usted es ministro de Dios’. Con la presidente Cristina Fernández no hablamos tan a fondo pero en cierta oportunidad me contó de sus experiencias con personas creyentes. Me contó que cuando tenía una tía en Santa Cruz enferma de cáncer, dos hermanitas muy humildes y sencillas, creyentes en Cristo le dijeron: ‘Nosotras le vamos a cuidar a su tía hasta que se muera’ y eso me conmovió mucho, me las imaginé así humildes, sencillas y que se atrevieron a ir a la esposa del gobernador en aquella época, a dar muestras de amor al prójimo y eso me emociona hasta el día de hoy.

¿Qué cosa le causa mayor felicidad?

La única razón por la que me gozo es porque puedo hablarle a la gente de Cristo y lo que puede hacer en sus vidas. Y eso es la gran alegría de mi vida, ojalá que siga haciendolo hasta el día que Dios me lleve al cielo. (Fuente: El Tribuno)

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*