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Rossi pidió “no caer en la justicia por mano propia” y De la Sota llamó a “blindar las fronteras”

El ministro de Defensa criticó a “políticos que condenan y al mismo tiempo justifican” los linchamientos. Además, el gobernador de Córdoba dijo que, para frenar el avance del narco, “hace falta que el Ejecutivo entienda que es necesaria” la coordinación de las fuerzas de seguridad.

Diversas voces

El tema está en el centro de la agenda política y son pocos los dirigentes políticos que aún no se pronunciaron sobre los llamados “linchamientos”. La mayoría de las voces fueron de repudio, aunque el PRO y el Frente Renovador ofrecieron un discurso que podría resumirse en “no justifico, pero comprendo”.

El jefe del Frente Renovador y diputado Sergio Massa repudió los linchamientos, pero apuntó contra el Gobierno: “Los vecinos lo hacen porque hay un Estado ausente”, advirtió. En coincidencia, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, insistió hoy en que son el resultado de “treinta años de mala política” y una “ausencia del Estado nunca vista”. Y agregó: “Lamentablemente la gente reacciona de esta manera, que no es la adecuada”.

El Frente Amplio Unen salió al cruce de esas declaraciones. “Indigna ver cómo algunos dirigentes, por temor a perder votos, dan rodeos o hacen circunloquios que evitan una necesaria y categórica condena de estos actos”, señaló el diputado radical Raúl Alfonsín. Y sin pelos en la lengua ni justificaciones, cuestionó con firmeza los linchamientos. “Es un horror. No es justicia, ni por mano propia, ni de naturaleza alguna. Es barbarie, es la jungla. Nada puede justificarlo. Hay que ser muy categórico en la condena”, sentenció.

El senador y titular de la UCR Ernesto Sanz opinó que “el ojo por ojo o la justicia por mano propia son categorías del medioevo” y consideró que “cuando una sociedad empieza a discutir en estos términos es un enorme retroceso”.

Por su parte, la diputada Margarita Stolbizer calificó los dichos de Massa como “lamentables y vergonzosos”, y consideró que la intervención judicial en el caso de los delitos y el derecho a juicio “son conquistas de la democracia que no se pueden poner en juego con la estrategia de la instalación del miedo para hacer campaña electoral, que es lo que viene haciendo” el ex intendente de Tigre.

Y hoy Elisa Carrió adhirió a las críticas: “No estamos dispuestos a hacer política sobre la desgracia de nuestro pueblo, como hacen algunos candidatos presidenciales”, apuntó, en referencia directa a Massa y Macri.

La mecha se encendió en Santa Fe, donde ocurrieron los primeros linchamientos que llegaron a los medios, entre ellos, el de David Moreira, que fue asesinado a patadas por un grupo de vecinos, que incluso impidieron que la ambulancia llegara al lugar pese a que había perdido masa encefálica. El gobernador socialista Antonio Bonfatti fue tajante: “La violencia es de conjunto. Después le echamos la culpa al otro, pero si frente a un arrebato se reacciona matando, volvemos a la época de las cavernas”, aseguró. “La paz tiene que recuperarse entre los argentinos para que podamos convivir”, coincidió su antecesor, Hermes Binner.

El que sorprendió fue Francisco de Narváez, quien volvió al ruedo luego del largo silencio que siguió a su fracaso en las últimas elecciones. “Todo acto de violencia de la sociedad está mal, pero la sociedad viene alertando de esto con marchas”, recordó. Y repitió un cliché que se escuchó con fuerza en los últimos días: “La gente está cansada y tiene miedo”.

Desde el oficialismo el repudio fue unánime y sin “peros”. El lunes, la propia presidente Cristina Kirchner sostuvo que “generar violencia siempre engendra más violencia”, pidió no escuchar “a los políticos mentirosos y sin escrúpulos” y llamó a “entender a quienes no se sienten incluidos”. Y el miércoles volvió a tocar el tema por cadena nacional. “La venganza es del Estado de no derecho”, insistió.

Sus ministros y funcionarios siguieron la línea crítica. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, consideró que los linchamientos “son expresiones de una extrema derechización”. El secretario de Seguridad, Sergio Berni, tildó a los agresores de “asesinos” y llamó a “condenarlos con la rigurosidad del Código Penal”. Y el titular de Defensa, Agustín Rossi, advirtió que “no es el camino que tiene que llevar adelante la sociedad argentina, ya que no sólo no mejora la situación, sino que la empeora”.

También hubo fuerte repudio desde el kirchnerismo bonaerense. La ministra de Gobierno provincial, Cristina Álvarez Rodríguez, observó que “no hay hartazgo de la sociedad que justifique la violencia”, y la senadora por Nuevo Encuentro Mónica Macha evaluó que “presentar a los asesinatos ocurridos en las últimas semanas como ‘palizas entre vecinos’ o ‘ajusticiamientos’ es aceptar lisa y llanamente la violencia y el homicidio entre ciudadanos y confundir justicia con venganza”.

El tema también llegó a la Legislatura porteña, donde luego de más de 3 horas de discusión se aprobó una declaración con un texto consensuado por casi todos los diputados, que expresaron “su profunda preocupación por los hechos de violencia ocurridos en los últimos días”.

La opinión va en sintonía con la de la mayoría de los porteños, según una encuesta exclusiva de Infobae, que arrojó que el 60% está en contra de los linchamientos y menos del 30% los apoyan, pese a que el 90% coincide en que “la delincuencia está fuera de control”.

“Lo que deberíamos tratar no es la reacción de la gente ya que el problema de fondo, lo que falla, son las fuerzas de seguridad”, opinó el vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Ritondo.

En cambio, desde la oposición salieron al cruce de la presunta falta de responsabilidad del oficialismo porteño. “Si quieren discutir sobre seguridad, discutamos sobre el accionar de la Metropolitana y sus resultados en materia de prevención del delito. Cada vez que hay un conflicto, o corren a llamar a Berni o generan un desastre como en el Borda. Son un mono con navaja”, opinó la legisladora Claudia Neira sobre el PRO.

En lo que hace a funcionarios del Poder Judicial y especialistas en materia penal, prácticamente todas las voces que salieron a opinar lo hicieron para repudiar los linchamientos.

Tal es el caso de la vicepresidente de la Corte Suprema, Elena Highton de Nolasco, quien cuestionó los linchamientos a asaltantes, los calificó de “homicidio violento, sangriento y en masa” y rechazó que se estén produciendo como consecuencia de la falta de justicia. En sintonía, el ministro del máximo tribunal Eugenio Zaffaroni afirmó: “Los linchamientos no son ajusticiamientos, son homicidios calificados”.

La procuradora general de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, María del Carmen Falbo, se sumó a las críticas. “Los linchamientos son repudiables. La justicia por mano propia es injusticia”, reflexionó. Y el titular del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, Carlos García Allocco, comentó que los ataques a presuntos delincuentes “agravan” la situación de inseguridad.

A su vez, la Red de Jueces Penales de la Provincia de Buenos Aires consideró que los linchamientos son “ejecuciones sumarias, expresiones de venganza privada” que “amenazan la paz social”, ya que ponen en vigencia “la ley del más fuerte”. Y la Asociación Argentina de Profesores de Derecho Penal (AAPDP) advirtió: “Pareciera que 39 siglos después se está desandando el camino civilizatorio volviendo a épocas de la venganza ilimitada por mano propia”.

Por último, hoy se sumaron las voces del ganador del premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez
Esquivel, quien observó que desde los medios de comunicación “se está generando un pánico colectivo” y añadió que eso “provoca más caos”; y de la Iglesia, que a través del obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, afirmó que los linchamientos no tienen “justificación ninguna”.

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