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Salta: Preocupa al sector turístico la situación de LAN

Desde la Cámara de Turismo advirtieron sobre las consecuencias económicas que tendría la actividad si la aerolínea deja de presar servicio. Silencio del Ministerio de Turismo. Yatasto

Desde la Cámara de Turismo advirtieron sobre las consecuencias económicas que tendría la actividad si la aerolínea deja de presar servicio. Silencio del Ministerio de Turismo. Yatasto

El sector de turismo de Salta manifestó su preocupación ante la situación que atraviesa la empresa de origen chileno LAN, luego de que por decisión del Ejecutivo nacional se le solicitara el desalojo del hangar que ocupa en Aeroparque. La maniobra podría generar recortes de los vuelos de cabotaje y el despido de personal porque sin hangar, la compañía estaría sometida a mayores costos, perdería competitividad y le sería difícil garantizar el servicio. Salta sería una de las provincias afectadas, ya que actualmente hay 21 vuelos semanales entre Buenos Aires y Salta con un nivel de ocupación de las frecuencias del 85%. Incluso, la presencia de LAN en Salta es alta y representa el 30% del movimiento aéreo del aeropuerto Martín Miguel de Gemes.
La decisión de la Justicia, ante el recurso de amparo que LAN presentó para evitar el desalojo del hangar en un plazo de 10 días, tal como se lo exige el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos, será clave. “Cuando tengamos la respuesta de la Justicia sobre si debemos o no abandonar el hangar, recién vamos a saber si se reducen las frecuencias y qué es lo que pasará con la empresa”, expresó un ejecutivo de la compañía.
El presidente de la Cámara de Turismo de la Provincia de Salta, Carlos Rodríguez Alzola, manifestó que tienen “una profunda preocupación por la cantidad de personas que pueden perder su empleo y no queremos que Salta quede con menor frecuencia de vuelos, ya que eso sería volver para atrás en materia de conectividad”.
La entidad que agrupa al sector turístico de Salta sostuvo que de no prestar servicios LAN, no habría quien cubra esa vacante. “Importantes consecuencias económicas traería el hecho de que LAN ya no llegue a Salta, porque no se vislumbra en el corto plazo que esos vuelos puedan ser prestados por otra compañía”, dijo Rodríguez Alzola.
Reprocharon también la falta de seguridad jurídica plasmada en el incumplimiento de los contratos dado que espanta a los inversores privados.
Una lucha que no es nueva
No es la primera vez que LAN se ve enfrentada en una lucha aeroportuaria.
Ya cuestionó en otras oportunidades maniobras por parte de la empresa estatal Aerolíneas Argentinas en materia de competencia para desplazar a LAN. Hubo problemas con las mangas para el descenso de los pasajeros que le fueron negadas y con el quite de rutas a LAN, por ejemplo, la disminución de frecuencias a San Pablo, a Santiago de Chile, y el quite de las rutas Lima-Iguazú, Rosario-Lima.
Actualmente, la aerolínea LAN emplea a 3.000 trabajadores en Argentina.
La llegada de la empresa Boliviana de Aviación (BoA) a Salta aún no se concretó, y es una promesa que arrancó el año pasado y que fue sostenida tanto por el Gobierno de la Provincia como por la misma compañía boliviana. Nada ocurrió todavía.
El ministro de Cultura y Turismo, Mariano Ovejero, fue uno de los funcionarios que había anunciado la llegada de BoA y la apertura de una nueva ruta que uniría Salta con Bolivia en pocos meses.
Lo cierto es que la demora de la compañía nunca tuvo motivos claros, aunque los trascendidos y las declaraciones en off de ejecutivos y funcionarios indicaron que Aerolíneas Argentinas es quien mantendría demorado el permiso para abrir la nueva ruta. ¿El fin? Evitar la cantidad de pasajeros salteños que podrían salir al exterior vía Santa Cruz, porque eso implicaría una disminución de los pasajeros de Aerolíneas Argentinas en las frecuencias hacia el exterior. En caso de que se habilite la ruta aérea hacia Bolivia, se podría viajar a Europa y Estados Unidos sin pasar por Buenos Aires, lo que implica menores costos.
La empresa BoA manifestó que las demoras están vinculadas no solo con cuestiones administrativas, sino también con una reorganización de la flota disponibles para operar la ruta.