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Yatasto

Se defendió a puñetazos de un robo

Un hombre evitó a la piñas que dos motochorros le arrebaten 10.000 pesos en la parada del colectivo ubicada en la intersección de los barrios Limache y Bancario.
Todo sucedió el jueves a la mañana, cuando Héctor Q., estaba subiendo a una unidad del corredor 1A. En esas circunstancias fue sorprendido por los ladrones que le metieron la mano al bolsillo del pantalón para sacar el dinero.
Los delincuentes no esperaban que el hombre reaccionara de la manera que hizo. “Soy un profesor de defensa personal retirado, tengo 61 años, pero me encuentro en perfecto estado físico”, relató el vecino luego de poner fuera de combate a los delincuentes. “Fui -dijo- por muchos años el encargado de preparar a policías y gendarmes, así que se bien como defenderme, cosa que estos dos ladrones ni sospechaban”.
“Cuando sentí el tirón y la mano del ladrón en mi pantalón inmediatamente me di vuelta y le di un piñazo. En ese momento apareció su cómplice portando un fierro muy afilado. Ni eso me detuvo, tenía mucha bronca y me defendí hasta el final, pero no les dí el gusto de que me despojaran del dinero que lo tenía para pagar una cuentas”, explicó el valiente vecino.
Aparte de sentir indignación por la inseguridad que se vive en toda la provincia, a Don Héctor le llamó la atención la indiferencia de los vecinos, del chofer del colectivo y de los propios pasajeros que no atinaron a hacer nada para defenderlo del ataque de los ladrones. Ellos según el relato del protagonista de esta historia se limitaron a observar la escena, pero nunca intervinieron.
“No se si por miedo o qué, lo cierto es que nadie me ayudó. Me di cuenta que los motochorros eran muy jóvenes y a los pocos minutos salieron huyendo. Yo en un manojo de nervios comencé a mirar a mi alrededor y vi que a media cuadra estaba parado un policía. Furioso fui a reclamarle su indiferencia, pero cuando me acerque vi que este uniformado ni se había dando cuenta de lo que pasó porque estaba con los auriculares y el celular en la mano. Lo increpé y no supo que decirme”, explicó.
Héctor afortunadamente evitó que le roben 10.000 pesos, parte del dinero que recibió por su retiro y próxima jubilación, pero quedó golpeado, con la ropa rota y con una sensación de impotencia “Somos víctimas de la inseguridad, las fuerzas no actúan como se debe. Las leyes no nos amparan y existe una total falta de humanidad y solidaridad entre nosotros mismos”, se quejó. Se supo que no es el primer robo registrado en la zona y que son muchas las denuncias en torno a esa parada de colectivos, donde muchas mujeres sufrieron el arrebato de sus carteras.

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