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Reino Unido recurrió al efecto Doppler y utilizó una red de tres satélites que cubre el 90 por ciento de la superficie terrestre para determinar que el vuelo MH370 voló hacia el sur, lejos de su curso previsto. Yatasto

Una técnica matemática encontró dónde cayó el avión malasio

Especialistas británicos calcularon el efecto Doppler, el mismo que hace percibir un cambio en el tono de la sirena de una ambulancia cuando se acerca o se aleja, para lograr determinar con “un alto grado de certeza” que el avión de Malaysia Airlines se desvió hacia su trágico fin en el océano Índico. El mecanismo que permitió esa conclusión se basa en el sistema Inmarsat, una red de tres satélites que cubre el 90 por ciento de la superficie terrestre, según un artículo de El Tiempo. Uno de esos dispositivos captó una señal de audio: un ‘ping’ enviado de manera automática por el Boeing 777 luego de que se apagaran sus sistemas de rastreo. El procesamiento de datos permitió inferir la ruta que debió seguir el vuelo.

Obtener datos confiables a partir de este ping es una tarea compleja, ya que se trata de una señal muy débil que se emite una vez cada hora y que no contiene en sí misma ninguna información. Sin embargo, al analizar la distancia de cada ping con respecto a un satélite geoestacionario, los técnicos de Inmarsat pudieron determinar si el avión se alejaba o se acercaba. Las diferencias, medidas en cienmilésimas de segundo, aportaron datos sobre la distancia. Quedaba por determinar si iba hacia el norte o hacia el sur. Entonces, los expertos concluyeron que de haber seguido un rumbo norte, el avión debería haber entrado en las zonas cubiertas por los radares pakistaníes. Dado que ese país confirmó no haber detectado al vuelo desaparecido, un curso hacia el norte parecía menos probable. Los datos terminaron por confirmar, basados en sutiles diferencias en la curvatura de la Tierra, que el avión volaba hacia el sur.

La compañía compartió sus datos con la Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos del Reino Unido. A ellos se sumaron expertos de Boeing. Un proceso que las tres entidades describen como “sin precedentes”, permitió trazar una ruta probable.

A pesar de todo, los expertos de Inmarsat son los primeros en aclarar que definir la ruta que siguió el avión no esclarece los pormenores de lo ocurrido y que algunos misterios persistirán en tanto no sean halladas las cajas negras. Como el avión cayó al fondo del Índico, un océano con fosas de hasta 7.000 metros, son minúsculas las posibilidades de encontrarlo antes de los 30 días que puede transmitir la señal automática de la caja negra.

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