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Yatasto

Víctimas de la impunidad: Ausencias y dolor despojados de silencio

La Comisión de Familiares Contra la Impunidad marcha todos los viernes a las 19, desde el 12 de agosto de 2011. El Tribuno comparte seis historias de personas que conviven con la ausencia y, semana a semana, claman justicia.

No están en sus casas. No están en sus trabajos. No están en el lugar en donde estudiaban. No están en casas de amigos. No están en lo de sus parejas. No están de viaje. No están en los lugares que más les gustaba estar. No han decidido irse y sin embargo no están. No están.
Han dejado de estar en las vidas de sus familias y en las de quienes más los han querido, los que más los extrañan. Han quedado espacios vacíos inmensos, que duelen. La ausencia, para ellos, es la energía que se transforma en impostergable búsqueda de justicia. Es dolor despojado de silencio porque la vida les ha enseñado a no callar. Por eso, cada semana marchan alrededor de la plaza 9 de Julio. La comisión de Familiares Contra la Impunidad se reúne cada viernes, a las 19 y camina por las calles del casco histórico de la ciudad. Ser oídos los acerca a sus objetivos: lucha y paz por la justicia, juicio oral y público justo para las víctimas y que tantas muertes no sean en vano.
“Callé mucho tiempo. No tenía la fuerza para luchar, ni para nada. Un tarde salía de la Catedral y vi la marcha. Sentí que yo tenía que estar ahí y que no quería callar nunca más. Sentí que mi hijo pedía justicia a través mío”, cuenta Ana Isabel Llanes, la mamá de José Luis Llanes, un hijo que se fue para siempre. Hoy el joven cumpliría 30 años y Ana, a casi cinco desde el día más triste, no quiere volver a callar. “Nos fortalece espiritualmente poder dar un mensaje a través de las partidas de nuestros hijos”, dijo Raúl Córdoba, papá de Marco. En los testimonios que siguen, ese no callar y en las fotos, las postales de tanta ausencia. (El Tribuno)