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Jean-Michel Bouvier: “La muerte de mi hija está inscripta en mi alma”

Si alguien pudiera ponerse en sus zapatos sería el ser más atribulado y, al mismo tiempo, el más paciente revolucionario de la tierra. Jean-Michel Bouvier no tiene consuelo. Todavía lo persiguen las últimas postales del horror: El frío de la morgue del San Bernardo, desencajado el gesto, frías la manos… Y convive con eso. Lo que entibia su alma es el fragor de la lucha por la verdad. Sólo por eso, este padre cruzará el océano las veces que sea necesario. Doce mil kilómetros no cansarán su vuelo, no alcanzarán para abatir el homenaje a su hija Cassandre y a Houria Moumni. Ellas perdieron la vida en las más crueles manos entre mediados y fines de julio de 2011, fecha que todavía falta esclarecer, como tantos otros detalles que se debatirán en el juicio que comenzará el martes próximo en la ciudad de Salta.
Jean-Michel Bouvier es un experto en Finanzas Públicas nacido en Marruecos hace 66 años. Inesperadamente, su tragedia lo hizo vencer el Atlántico una y otra vez en busca de una verdad que todavía no encuentra. Su dolor sin par lo hace escribir un libro que tal vez nunca publicará, pero que ha titulado “El diario de un deshijado”, para ponerle una palabra al innombrado e innombrable caos de perder un hijo. Dijo: “La muerte de mi hija está inscripta en mi alma, en mi cuerpo, en toda mi vida, pero no es diferente mi dolor al de otros padres que han perdido a sus hijos”.

Usted dijo que Salta es una sociedad feudal, donde los poderosos mandan y los pequeños padecen, ¿a quiénes se refiere con pequeños?

Salta me parece una sociedad muy fragmentada. Ese es el carácter de una sociedad feudal donde la masa de la gente ha confiado a una elite la marcha de la vida, de la economía, de la política. Yo soy francés, soy de una elite también, pero nunca nos olvidamos que tenemos que rendir cuentas al pueblo. Francia se ha hecho a través de una historia muy larga, como la de China o Inglaterra, pero sin intención de dar lecciones, sólo me parece que venimos de sociedades diferentes.
¿Siente que Salta le ha quitado a su hija?

Soy muy determinado, no tengo odio contra Salta ni contra Argentina, solo quiero la verdad. Yo sé que el asesinato de mi hija pudo haber sido en Francia, o en cualquier otro país europeo, o en Estados Unidos, porque la violencia está en todos lados, pero parece que se profundiza aquí, en Salta. En la marcha que he participado el viernes en Salta, se ve que hay mucha violencia, personas que sufren porque han perdido sus seres queridos por la violencia y la clase política tiene que tomar conciencia de esto. Usted puede pasar de escribir con lapicera a escribir en una máquina, pero que la mente evolucione así es mucho más complejo, y eso es lo que pasa aquí.
¿Qué expectativas tiene con el juicio?

Transparencia. Entiendo que a veces es difícil llegar a la verdad y más cuando la escena del crimen no ha sido analizada de manera profesional como en este caso. Cuando más detalles se pierden, más difícil es llegar a la verdad.
¿Qué detalles se perdieron?

Para mí hay un gran problema con la datación de la muerte de Cassandre y de Houria, no sé si fue el 15 de julio pero pasó algo porque estamos seguros que ese día Houria no tenía más su teléfono móvil y que ha sido utilizado por una persona. Eso no significa que ya estaban muertas. Quizás primero fue un robo y después otra cosa. Soy una persona muy racional y no actúo a través de rumores que muchas veces son destructivos. Hay que ser muy cuidadosos con los rumores.
¿Por eso dijo que prefiere un culpable libre a un inocente preso?

Yo considero que las pruebas que están acumuladas tienen dos niveles, las de carácter meritorial que son incontrastrables porque son científicas, como el ADN de personas que han estado en contacto con el cuerpo (que no tienen que ser los asesinos), las pruebas de ADN de semen que indican que han sido violadas y ahí si hay un delito, aunque eso aún no significa que fueron los asesinos; y sin entrar en detalles del expediente, hay pruebas de otro nivel sobre los tres acusados que están en la cárcel. Creo que esas pruebas no tienen nivel científico. Ciertamente aquí es más difícil que en Francia probar lo que uno ha hecho. Pero si no hay pruebas suficientes, la duda debe beneficiar a los acusados, esto es muy personal, pero yo prefiero que un culpable este en libertad, antes de que un inocente esté en la cárcel. Y esto es en memoria de Cassandre, porque ella abanderaba la justicia y si se comete injusticia, se la mataría otra vez.
¿Qué otra cosa se hizo mal?

Yo creo que todas las mujeres y hombres de buena voluntad, cuando algo golpea contra natura, quieren justicia y transparencia. Yo admito que la Policía no pueda identificar a una persona cuando su foto está en el expediente de la causa, pero no acepto que en el reporte verbal del proceso se diga que hay una persona que no se sabe quién es. Siento que se burlan de mi y de Cassandre también.
¿Lo dice por la foto de la mujer sin nombre con anteojos Ray Ban, que figura en la causa?

Exactamente. Usted lo sabe y lo ha dicho.
¿Qué le dice el nombre Píccolo?

Sé que era una persona que se estaba ocupando de la investigación de una forma muy profesional, minuciosa y cuando supe que había muerto no lo podía creer. Me dijeron que había sido recompensado por su actuación en este caso, ascendido en su puesto, y me cuesta creer que estando en la plenitud, digan que estaba depresivo y se suicidó. Es muy turbio.
¿Qué piensa de la dueña del hotel donde se hospedaba su hija, que se fue del país?

Otra cosa muy turbia. Es información que no ha sido explotada por la Justicia. Cassandre era muy prudente, cuidadosa, experimentada en viajes. Estuvo en países de alta peligrosidad: El Salvador, Guatemala, Honduras, ella no era cabeza hueca, tenía gran conciencia de los peligros, se cuidaba y cuidaba a la gente que la rodeaba. La dueña del hotel donde paraba mi hija en Salta, ha declarado la primera vez dos cosas: Cassandre me ha dicho que se iba a San Lorenzo, no a la Quebrada (remarca), para encontrarse con gente conocida. Y eso corresponde con la lógica de Cassandre por su prudencia.
¿Qué otra cosa no cierra en su mente?

Muchas. Estuvieron dos horas en el restaurante El Duente antes de entrar a la Quebrada es inexplicable y más si fue después de ese día (15 de julio) la muerte, no se explica por qué no habían comido. Estando en El Duende, Houria recibió un mensaje de texto y se desconoce su contenido, no ha sido investigado. Personal de ese restaurante será interrogado y tengo confianza en El Tribunal, aunque veré qué pasa.
¿Hay tres ADN no identificados?

Dos femeninos y uno masculino no identificados. Y hay algo más que traerá problemas, pero no me quiero adelantar. Hemos hecho estudios en Francia en condiciones técnicas muy modernas, una autopsia o biotopsia a través de un escaneo de todo el cuerpo, que ha dado precisiones sobre el momento de la muerte, sobre las heridas de bala, y sobre los ADN, y no concuerdan con las pericias hechas aquí.
¿Hay alguna coincidencia entre estudios?

Sobre la datación de la muerte estamos en los mismos tiempos con la primera autopsia hecha por una médica del hospital San Bernardo, que dice que los cuerpos estuvieron al aire libre tres o cuatro días hasta que los encontraron el 29 de julio de 2011. Pero hay una segunda fecha que marca dos semanas y no coincide con la fecha que dio la primera autopsia, ni con lo que dicen los expertos franceses, que dan como maximo una semana desde la muerte al hallazgo. Además, en Francia se confirmó el ADN de uno solo de los tres detenidos.
Medios de Buenos Aires dijeron que usted pagó abogados para defender a alguno de los acusados…

Estoy muy irritado con eso. No lo hice ni lo haría. Perfil lanzó esa versión y después la aclaró o desmintió pero en tono más bajo. Me indigna esa versión.
Hace una clara distinción entre femicidio y asesinato. ¿Lo explica?

Es algo muy subjetivo y explicarlo me obliga a entrar en algo íntimo: Cuando entré a la morgue del Hospital San Bernardo a ver el cuerpo de mi hija, que había sido preparado para que lo viéramos, fue tal el horror de ver su nariz rota, su cuerpo mutilado, golpeado, vejado, que vi en ella un crimen contra la humanidad, contra la mujer. Hay una cosa que la ley no cambiará nunca y es que el hombre tiene una fuerza física mayor que se impone sobre la fuerza de la mujer, por eso es que la ley debe proteger a la mujer de una forma especial. Me resulta insoportable escuchar decir a un hombre que cuando una mujer dice no, está diciendo en el fondo que sí. No lo tolero.
¿Cree que hay gente poderosa mezclada en este crimen?

No voy a entrar en el juego de acusar aunque sea indirectamente. Solo diré que puede ser. Pero cuidado con los rumores que destruyen las vidas, tenemos que estar sobre los actos, no sobre rumores. Pero quiero hablar claro: no porque un hombre persigue a una mujer, la termina matando. Están los asesinos y asesinatos por encargo. Hitler no mató a nadie, pero hizo lo que hizo a la humanidad. Hay gente mala entre los pobres y gente mala entre los ricos. No está todo mal ni todo bien, la cosa es más compleja.
¿Cómo era su hija?

Cassandre era la que quería unir a la gente, amaba la justicia, era entusiasta y positiva, tal vez por eso es que me hace tanta falta. Sabía muchos idiomas y era muy curiosa. Estudió Historia, Ciencia Politica, investigaba. Su pasión era luchar contra la represión y la injusticia. Ella había hecho un estudio muy importante en Guatemala sobre los flujos migratorios, y las relaciones con el poder en ese país. Haré un retrato de ella el martes 25, en el juicio, y será muy fuerte.
¿Estaba de novia?

Si, con un joven español. No se iba a casar, tenía previsto convivir más adelante y ser madre, tal vez.
¿Le contó los planes que tenía a su regreso de Argentina?

Tenía gran necesidad de Europa. Quería instalarse en Berlín y hacer estudios en Europa y luego ir a Estambul, cosa que que fascinaba a mí también porque teníamos mucho en común con Cassandre. Ella era más que una hija para mí, era la hermana que siempre hubiese querido tener y no tuve, había complicidad entre nosotros, sintonía.
¿Cómo fueron las circunstancias en que se enteró de su muerte?

Fue de manera muy violenta, por un canal de televisión frances. En su cierre de la noche, vi un mapa de Argentina con Salta marcado y decía: “dos turistas francesas asesinadas”. No aparecian los nombres pero sabía que mi hija estaba en Salta y una bomba atómica aplastó mi cabeza. No tenía la certeza pero empecé a prevenir a mis hijos y a mi exesposa, mamá de Cassandre, sobre esto. La confirmación llegó una media hora después, quizás, cuando desde el Centro de Crisis de la administración extranjera francesa me llamaron y me dijeron que era ella.
¿Se quedaría en Salta?

Si me tengo que quedar para obtener la verdad, lo haría.
¿Cómo era el vínculo con Houria?
Soy muy prudente con eso. Cassandre era mayor, estaban en el mismo centro de estudios, mi hija muy avanzada y Houria en el principio de los estudios, era la primera vez que ella viajaba. Mi hija era investigadora y estaba organizando el coloquio en Buenos Aires y ahí se pusieron de acuerdo con Houria para viajar juntas. Pero en realidad, el que tenía que viajar con Cassandre era yo, ella me lo había pedido, pero no pude hacerlo porque me operaron de la columna vertebral.
¿Qué hicieron con las pertenencias de Cassandre?

Ella tenía un departamento que yo le había comprado y desde su muerte lo he renovado totalmente pero no he tirado nada, salvo lo que había en la heladera. Tengo sus libros, sus trabajos, está todo escaneado y en papel.
¿Cómo siguieron la vida sus hermanos?

Todos estamos abatidos. Ella era la hermana del medio, un hermano mayor y una hermana menor. Muy unidos, pero por ella que era el elemento de unión de la familia. Una periodista francesa me dijo que Cassandre era una linda persona y no está bien que yo lo diga, pero es así.
¿Esta lucha es su camino a seguir?

Soy un hombre cartesiano que sabe medir sus impulsos. Me jubilé recién y nunca imaginé que esta etapa comenzaría así, con el juicio por la muerte de mi hija. Me imaginaba una jubilación intelectual, poder escribir, no esto.
¿Y escribe?

Desde que Cassandre murió escribo un diario que relata cada hecho y sentimiento. Este diario será un libro que quizás nunca sea publicado, pero tiene título: “El diario de un deshijado”, he construido una palabra para decir algo que no tiene nombre, que es contra natura, porque perder un hijo no tiene nombre. Yo soy un deshijado.
Me nace decirle perdón por el dolor que le representa Salta… No tiene que pedir perdón. No sienta culpa. El monumento en la Quebrada no es a la muerte, es a la vida, por eso dice: “mujer libre, citadina del mundo”. Eso era Cassandre. Y si su muerte puede servir a Salta para un salto cualitativo en la democracia, no habrá muerto en vano. (Fuente:  El Tribuno)

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