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Yatasto

Lanús sufrió, pero ganó 2 a 0 y quedó bien parado en su grupo en la Copa

La copiosa lluvia era de felicidad para los hinchas de Lanús . Su equipo, que llegaba al compromiso frente a Cerro Porteño en el último lugar del Grupo 3, cambió la historia en una hora y media y ahora mira a todos desde arriba. El trabajado triunfo por 2-0 sobre Cerro Porteño lo posicionó como líder y por ello, le bastará una igualdad con O’Higgins en la fecha final de zonas para no depender del choque Cerro-Deportivo Cali y avanzar (ya sea como primero o segundo) a la etapa que viene. Lanús tenía en claro que no podía desperdiciar un minuto en la búsqueda del gol. La clasificación a la siguiente instancia de la Copa dependía en gran parte del resultado que podía lograr anoche. Salió con esa premisa y por ello en varios pasajes del primer tiempo generó acciones descontroladas, carentes de criterio en pos de una rápida resolución. Esa ansiedad le fue restando posibilidades y favoreció indirectamente a Cerro Porteño, que con tranquilidad fue elaborando un juego pausado, que complicó al local.

Igual, dentro de un panorama que de a ratos se presentaba sombrío, el Granate tuvo sus oportunidades. Roberto Fernández tapó una entrada de Pereyra Díaz en posición de puntero derecho, después desvió al córner un tiro libre de Goltz y también le sacó un cabezazo a Izquierdoz. Los paraguayos, que de a poco fueron peleándole la distribución de juego al conjunto de los Barros Schelotto, generaron peligro y fueron víctimas del asistente N° 1 (Miguel Nievas) en dos oportunidades. El juez de línea cobró posiciones adelantadas inexistentes que dejaron muy molesto al DT Francisco Arce en una inmejorable posibilidad que armó Güiza y otra, que terminó en la red después de un disparo de Ángel Romero.

Lo que hasta allí había sido una llovizna algo molesta, se incrementó a través de chaparrones constantes y se convirtió en una lluvia pesada que en el entretiempo fue transformando la cancha. Sin llegar a anegarla, la encharcó en algunos sectores y el juego, en el segundo período, se les hizo más difícil a los dos equipos. La intensidad de Lanús, con el arco de Fernández entre ceja y ceja, aumentó. Por arriba, por abajo, por el medio… siempre con ímpetu creciente. La experiencia de Somoza, clave en la recuperación, y el buen juego con tintes ofensivos de Ortiz iban desnivelando el pleito. A los 11 minutos lo tuvo Pereyra Díaz y cabeceó desviado. El buen cerrojo propuesto por los paraguayos soportó bien, pero sólo hasta los 26, cuando Carlos Araujo, con un fuerte derechazo cruzado desde afuera del área, marcó el primer gol de la noche. Parecía suficiente después de tanto sufrimiento, pero el Granate ni soñaba con cerrar el partido con la mínima diferencia. Es que nadie que tenga que ver con Lanús vive en una burbuja ni se desentiende de las matemáticas: una mejor diferencia lo disparaba directamente a la punta del grupo por diferencia de gol. Y eso fueron a buscar los jugadores.

Parecía que el tiempo les jugaba en contra, mucho más todavía cuando a los 44 minutos, Izquierdoz bajó una pelota de cabeza, que empalmó Silva y desvió Rodríguez. Pero no darse por vencido, muchas veces aporta sus dividendos. Se terminaba todo y tras un córner de Ayala, un potente frentazo de Oscar Benítez corporizó el objetivo: 2-0 y la punta teñida de granate. Ahora debe dar la última puntada en Chile para seguir haciendo camino. Gran apoyo visitante. Los hinchas de Cerro Porteño dieron un gran espectáculo en la tribuna cabecera que da espaldas al polideportivo de Lanús: hubo 8000 simpatizantes, de los cuales la mitad llegó desde Asunción en avión, en coches y en 25 ómnibus. Los otros 4000 fueron residentes. Acosta y la mala racha. El delantero Lautaro Acosta, quien el domingo ante River sufrió su quinta lesión desde que llegó a Lanús en agosto de 2013 (un desgarro en el bíceps femoral de la pierna izquierda), estará inactivo al menos por tres semanas.

Guillermo destacó la paciencia. “En el entretiempo, les dijimos a los jugadores que sigan presionando, porque lo estaban haciendo bien y el gol se veía venir”, dijo Guillermo Barros Schelotto, quien destacó una virtud en su equipo. “La paciencia fue fundamental en el segundo tiempo”. También se quejó del horario del choque ante Central del domingo, que sería a las 14.10: “Hay 66 horas entre los dos partidos y el mínimo son 72. Central viene descansado”.

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